Medellín se prepara para vivir una hazaña sin precedentes. El empresario, diseñador y atleta de ultraresistencia Rubén López Escudero, nacido en Barcelona, asumirá este sábado 23 de mayo al mediodía su reto extremo número 20, y el primero en suelo colombiano: subir de manera ininterrumpida las escaleras del icónico edificio Coltejer durante 24 horas.
Un reto con causa solidaria
El objetivo no es la gloria deportiva ni alimentar el ego, sino despertar la solidaridad de la ciudadanía para recolectar entre 10 y 20 toneladas de alimentos no perecederos. Estos serán destinados a las familias más necesitadas de la capital antioqueña. Para López, el cuerpo es simplemente el instrumento para lograr un fin mayor.
Con una trayectoria asombrosa que incluye haber nadado en el Triángulo de las Bermudas, cruzado el Polo Norte en condiciones de supervivencia extrema, corrido 300 kilómetros en el desierto de Atacama y remado 355 kilómetros en el río Amazonas, este hombre ha demostrado que las fronteras de lo posible son mentales. A lo largo de su vida como deportista de retos solidarios, ha logrado recaudar más de 200 toneladas de ayudas, vacunas y libros en rincones vulnerables de África, Centroamérica, Europa y Estados Unidos. Su filosofía es clara: "No hago cosas imposibles; hago cosas que nadie ha hecho antes".
Una historia de fe y superación
Detrás de este titán de la resistencia hay una profunda historia de fe que comenzó a los 8 años en Barcelona, cuando sobrevivió milagrosamente a un derrumbe de piedras que lo sepultó. En medio de la oscuridad y la asfixia, Rubén asegura haber sentido una mano ardiente en su cuerpo y una voz que le prometió que no moriría porque tenía un gran llamado en la Tierra. Aquella experiencia moldeó un propósito de vida que hoy combina con su éxito en el mundo del arte y de la moda urbana.
Propietario de galerías de arte en La Habana, Europa y Estados Unidos, López decidió hace unos años llevar sus lienzos a las prendas de vestir, logrando que estrellas de la música como Ryan Castro y Blessd vistieran sus zapatillas pintadas a mano durante sus giras norteamericanas.
Llegada a Medellín: un asunto del corazón
Su llegada a Medellín no fue una coincidencia, sino un asunto del corazón. Su esposa, Ana María, es paisa, lo que ha hecho que visite la ciudad muy seguido. Inspirado por el empuje de la gente de Medellín y tras observar el imponente edificio Coltejer, concibió de manera orgánica este nuevo desafío.
Preparación extrema para 65.000 escalones
La preparación para enfrentar los cerca de 65.000 escalones del Coltejer ha sido un calvario de disciplina. Rubén divide sus jornadas en dos etapas extremas: comienza a las 3 de la mañana subiendo escaleras reales durante cuatro horas en total soledad, y complementa las tardes con hasta siete horas de carrera continua en una piscina con el agua a la altura de los hombros, simulando unos 30 kilómetros diarios de resistencia para proteger sus articulaciones del brutal impacto.
El atleta confiesa que el dolor aparecerá inevitablemente a las pocas horas de iniciar el reto, pero su estrategia radica en bloquear cualquier pensamiento negativo. "Acepto el cansancio y lo transformo; me hablo bien porque sé que cada paso es por alguien que lo necesita", afirma.
Invitación a la solidaridad
La cita con la solidaridad ya está programada. Desde antes del viernes y durante las 24 horas que dure la extenuante prueba, la fundación encargada de la distribución dispondrá de carpas especiales en el Pasaje Junín para recibir las donaciones de los ciudadanos. Rubén López Escudero no busca aplausos ni autógrafos en la cima del Coltejer; busca que el esfuerzo de su cuerpo se traduzca en platos de comida para quienes hoy están pasando necesidades en la ciudad.
La invitación está abierta para que Medellín demuestre, una vez más, por qué es una tierra de gente unida y dispuesta a sacarla del estadio.



