Una visión colectiva para transformar la salud en Colombia hacia 2040
En medio de una de las coyunturas más críticas que ha enfrentado el sistema de salud colombiano en décadas recientes, caracterizada por tensiones políticas, anuncios de liquidación de EPS y crecientes barreras de acceso para los usuarios, un amplio grupo de expertos, académicos, autoridades territoriales y actores del sector ha decidido apartarse del ruido inmediato para plantear una discusión de fondo: cómo debería ser la salud en Colombia en los próximos 15 años.
El proyecto que busca trascender ciclos de gobierno
De este esfuerzo surge el proyecto Salud: Visión Colombia 2040, una iniciativa liderada por la consultora Gressa en alianza con la Pontificia Universidad Javeriana, que busca construir colectivamente una hoja de ruta que trascienda los ciclos de gobierno y permita orientar políticas públicas con una mirada estructural, técnica y de largo plazo.
En entrevista exclusiva, el exviceministro de Salud Iván Darío González Ortiz, uno de los impulsores del proyecto, explica que el origen de esta iniciativa está en una deuda histórica del país: la incapacidad de construir consensos duraderos sobre el rumbo del sistema. "La iniciativa surge como respuesta a la dificultad que hemos tenido en Colombia de ponernos de acuerdo en la construcción de una visión de largo plazo del sistema de salud", señaló González, destacando que durante más de tres décadas el país ha oscilado entre reformas, contrarreformas y debates ideológicos que no han logrado consolidar un acuerdo nacional.
Logros y limitaciones del sistema actual
El punto de partida es una lectura crítica, pero no negacionista, de lo que ha ocurrido desde la Ley 100 de 1993. El sistema logró una expansión acelerada de la cobertura, pasando de niveles cercanos al 30% a cerca del 98% de la población afiliada, lo que representa una de las transformaciones sociales más profundas del país en las últimas décadas.
Sin embargo, ese avance ha sido incompleto: como advierte el documento del proyecto, el hecho de tener un carné no garantiza que las personas accedan de manera oportuna, equitativa y de calidad a los servicios de salud. Persisten barreras geográficas, administrativas, económicas y culturales que hacen que el sistema funcione de manera muy distinta dependiendo del territorio.
Un consenso transversal: el sistema actual es insostenible
Más allá de las posiciones enfrentadas, el proyecto identifica un consenso transversal: el sistema actual no es sostenible en las condiciones en que opera hoy. "El 'statu quo' es insostenible. Tenemos que hacer una reforma, pero la reforma no puede ser de un lado ni del otro sin llegar a consensos", advirtió González.
El diagnóstico no se limita a percepciones: el sistema enfrenta un déficit acumulado cercano a los 32 billones de pesos, una siniestralidad que supera el 110% y proyecciones de gasto que podrían llevarlo a niveles comparables con países desarrollados, pero sin los mismos resultados en salud. A esto se suman problemas estructurales como:
- La desigualdad territorial
- La escasez de talento humano en regiones apartadas
- La fragmentación institucional
- La pérdida de confianza ciudadana
Diez convergencias para orientar el futuro
Utilizando la metodología del 'World Café', el proyecto logró reunir a más de 500 personas representantes de EPS, IPS, pacientes, academia, autoridades territoriales y expertos internacionales en mesas de diálogo donde las ideas circulaban y se contrastaban sin jerarquías rígidas.
De ese proceso surgieron diez grandes convergencias que orientan la visión a 2040:
- Fortalecer la atención primaria en salud como eje del sistema
- Avanzar en la territorialización para adaptar soluciones a realidades locales
- Incorporar estratégicamente tecnología e inteligencia artificial
- Mejorar la transparencia para combatir la corrupción
- Cerrar brechas de información
- Resolver el déficit de talento humano
- Implementar modelos de pago basados en resultados en salud
- Promover la prevención y el bienestar
- Considerar determinantes sociales de la salud
- Fomentar la acción intersectorial
Un cambio conceptual profundo
Quizá el cambio más profundo es conceptual: "Debemos pasar de curar enfermedades a crear más salud", afirmó González, planteando un giro hacia la prevención, el bienestar y los determinantes sociales. Este enfoque reconoce que muchos factores que determinan la enfermedad están fuera del sistema sanitario, requiriendo una acción intersectorial que involucre áreas como transporte, educación, ambiente y desarrollo social.
Acciones inmediatas para estabilizar el sistema
Aunque la mirada de largo plazo es el eje del proyecto, la propuesta no desconoce la urgencia del momento actual. El plan se organiza en tres momentos:
- Proceso de empalme: Para que el próximo gobierno llegue con información clara
- Plan de choque de 100 días: Enfocado en recuperar la confianza, mejorar el acceso y ordenar los recursos
- Fase de estabilización: Que permita abrir una discusión de fondo sobre el futuro del sistema
En ese corto plazo, uno de los temas más sensibles es el de los recursos. Aunque el debate público suele centrarse en la insuficiencia financiera, el proyecto plantea que el problema no es solo de cuánto se gasta, sino de cómo se gasta. "No es que no haya plata, seguramente la tenemos que usar mejor, tendremos que cerrar la corrupción", afirmó González, señalando que el sistema mueve cerca de 110 billones de pesos al año.
El desafío del plan de beneficios
Uno de los debates más complejos que abre esta discusión es el alcance del plan de beneficios, es decir, qué servicios, medicamentos y tratamientos puede garantizar el sistema. Frente a la posibilidad de recortes o limitaciones, González plantea que el país deberá enfrentar una conversación difícil, pero inevitable: "Sí creo que viene una conversación honesta de qué podemos cubrir y qué no".
Una advertencia sobre el futuro inmediato
En medio de este panorama, el exviceministro lanza una advertencia sobre el futuro inmediato del sistema, especialmente ante las decisiones que se tomen en los próximos meses. "No estamos seguros que hoy tengamos el sistema que nos van a entregar el 7 de agosto", afirmó, en referencia a los cambios que podrían producirse en el corto plazo.
Y fue más allá al advertir que, si se profundizan ciertas decisiones, "a esto le van a quedar muy pocos días y le van a sobrar muchos muertos", una frase que refleja la preocupación por el impacto que una desestabilización del sistema podría tener sobre los pacientes.
Una hoja de ruta para cualquier gobierno
A pesar de ese escenario incierto, el proyecto busca ofrecer una hoja de ruta que pueda ser utilizada por cualquier gobierno, sin importar su orientación política. "Es un plan que le va a servir al país, no importa si gana un candidato o si gana otro", aseguró González, destacando que la propuesta recoge voces diversas y busca construir sobre lo construido, en lugar de partir de cero.
Al final, el mayor desafío no parece estar en identificar los problemas ni en proponer soluciones, sino en convertir esas ideas en acciones reales. Como concluye el propio documento del proyecto, el país ya sabe "qué" hay que hacer; lo que falta es resolver el "cómo". Ese "cómo", profundamente atravesado por intereses políticos, institucionales y económicos, es el que definirá si la visión de un sistema de salud más equitativo, sostenible y centrado en las personas logra materializarse o se queda, una vez más, en el terreno de las buenas intenciones.



