Dormir con mascotas: una práctica extendida con efectos contradictorios
Compartir la cama con animales de compañía se ha convertido en una costumbre cada vez más frecuente en los hogares colombianos. Según datos revelados por el científico y terapeuta del sueño Merijn Van de Laar, autor del libro 'Cómo dormir como un cavernícola', aproximadamente el 56 por ciento de las personas que tienen una mascota duermen regularmente con ella. Esta práctica, sin embargo, genera un debate entre los especialistas sobre sus efectos reales en la salud y el bienestar.
Los beneficios emocionales de la cercanía nocturna
La médico veterinario y etóloga Gabriella Tami explica en entrevistas que el contacto físico con perros o gatos durante la noche puede tener impactos positivos significativos en el estado emocional de las personas. La cercanía con estos animales ayuda a reducir los niveles de estrés y ansiedad, contribuyendo además a disminuir la presión arterial y generar una sensación generalizada de bienestar.
Para muchos dueños, las mascotas representan un apoyo emocional fundamental, especialmente en casos de estrés postraumático o problemas con pesadillas. Tami destaca que algunos perros entrenados pueden incluso despertar a sus dueños cuando detectan señales de una pesadilla en desarrollo, transformando así el espacio de descanso en un entorno más seguro y protector.
La experta añade que dormir cerca de un animal puede ayudar considerablemente a reducir la sensación de soledad y favorecer rutinas de descanso más estables. En el caso específico de los niños, los perros y gatos se convierten en compañías importantes durante el proceso de acostumbrarse a dormir solos, brindando confort y una valiosa sensación de seguridad.
Los riesgos para la calidad del sueño
Sin embargo, no todos los animales influyen de la misma manera en el descanso humano. Van de Laar señala importantes diferencias entre especies: en el caso de los perros, compartir la cama no suele generar efectos negativos siempre que el animal tenga más de seis meses. No obstante, advierte que si el perro permanece toda la noche en la cama con su dueño, la calidad del sueño objetivo podría disminuir de manera significativa.
La situación se complica cuando se trata de gatos. Estos felinos tienen hábitos naturalmente más nocturnos, lo que puede provocar múltiples interrupciones durante la noche. Según explica Van de Laar, los gatos suelen mantenerse más alerta y moverse o pasearse mientras sus dueños intentan descansar, afectando directamente la continuidad y profundidad del sueño.
Consideraciones de salud y recomendaciones prácticas
Dormir con mascotas o mantener un contacto muy cercano con ellas puede tener implicaciones importantes para la salud, incluso cuando en casa se siguen medidas de higiene rigurosas y los animales están correctamente vacunados. Los especialistas advierten que perros y gatos pueden portar de forma natural diversos parásitos, bacterias y virus que, en determinadas circunstancias, pueden transmitirse a las personas.
El Instituto de Investigaciones del Sueño alerta sobre prácticas cotidianas como compartir la cama con las mascotas, besarlas o permitir que laman el rostro, ya que pueden facilitar el contagio de algunas infecciones. A estos posibles riesgos se suma un factor relacionado directamente con el descanso: los ciclos de sueño de los animales no coinciden con los de los humanos, lo que puede alterar sustancialmente la calidad del descanso nocturno.
Investigaciones citadas por el mismo instituto señalan que quienes duermen con perros o gatos suelen tardar más en quedarse dormidos y experimentan más interrupciones durante la noche, en parte por los movimientos o sonidos que producen las mascotas mientras sus dueños intentan descansar.
Recomendaciones para una convivencia nocturna segura
- Mantener una excelente higiene en el hogar: La limpieza profunda y regular es fundamental para que la convivencia cercana con perros o gatos sea lo más segura posible.
- Cumplir rigurosamente con el calendario de vacunación: Asegúrese de que su mascota tenga todas las vacunas al día y reciba desparasitación periódica según las indicaciones veterinarias.
- Cuidar meticulosamente la higiene del animal: En el caso de los perros, es recomendable acostumbrarlos a baños regulares y revisar con frecuencia su pelaje para detectar pulgas, garrapatas o gusanos.
- Realizar controles veterinarios periódicos: Llevar a su mascota a consultas regulares permite identificar a tiempo posibles problemas de salud que podrían afectar tanto al animal como a los dueños.
- Definir un espacio específico para dormir: Si es posible, permita que su mascota duerma en la habitación, pero no directamente en la cama. Lo ideal es acondicionarle un lugar cómodo dentro del cuarto que sea seguro tanto para el animal como para el dueño.
La decisión de compartir la cama con mascotas requiere considerar cuidadosamente tanto los beneficios emocionales como los posibles efectos negativos en la calidad del sueño y la salud general. Los expertos coinciden en que, con las precauciones adecuadas y un conocimiento profundo de las necesidades tanto humanas como animales, es posible encontrar un equilibrio que beneficie a todos los miembros del hogar.



