Programa Madre Canguro enfrenta crisis por cierres y falta de financiación en Colombia
El Programa Madre Canguro, uno de los aportes más significativos de la medicina colombiana a nivel mundial, se encuentra actualmente en una situación crítica en su país de origen. Este modelo de atención para recién nacidos prematuros, basado en el contacto piel a piel entre el bebé y sus padres junto con seguimiento médico integral, está experimentando cierres y debilitamiento en varios centros de implementación a lo largo del territorio nacional.
Un legado médico colombiano en peligro
El origen del método se remonta a 1978, cuando el pediatra Edgar Rey Sanabria lo desarrolló en el Instituto Materno Infantil de Bogotá como una alternativa innovadora para atender a bebés prematuros en un contexto de escasez de incubadoras. Años más tarde, la pediatra francesa Nathalie Charpak impulsó su investigación y expansión a través de la Fundación Canguro, institución dedicada a estudiar y promover esta técnica tanto en Colombia como internacionalmente.
Actualmente reconocido y recomendado por la Organización Mundial de la Salud, el modelo se ha convertido en una referencia global en el campo de la neonatología. Según registros oficiales de la Fundación Canguro, más de 10 millones de bebés prematuros en diferentes países se han beneficiado de este método revolucionario.
La alarmante situación actual
A pesar de su importancia médica y científica, el programa enfrenta hoy uno de sus mayores desafíos en Colombia. Se han reportado dificultades significativas en instituciones médicas de Popayán, Pasto, Montería, Cali y Sogamoso, lo que ha reducido considerablemente la cobertura del programa y obligado a numerosas familias a desplazarse hacia otras ciudades para recibir la atención especializada que requieren sus hijos.
Médicos especialistas del programa advierten que estos cierres tienen consecuencias directas y graves para los bebés prematuros, quienes necesitan controles permanentes para detectar a tiempo posibles complicaciones de salud. La falta de atención oportuna puede derivar en problemas visuales, auditivos o retrasos en el desarrollo que afectarán toda la vida del niño.
Barreras administrativas y logísticas
Los especialistas señalan que una de las principales dificultades radica en las demoras en las autorizaciones por parte de las EPS, lo que impide que muchos recién nacidos sean remitidos rápidamente a los programas especializados. Esta burocracia administrativa se suma a los problemas de financiación que enfrentan los centros que aún mantienen activo el programa.
Actualmente, Colombia cuenta con 73 programas activos que reciben a los recién nacidos prematuros una vez salen de las unidades de cuidado neonatal para iniciar el proceso de contacto piel a piel, seguimiento médico y acompañamiento familiar. Sin embargo, este número podría disminuir si no se toman medidas urgentes.
Impacto en las familias colombianas
Para padres como Jenny Ramírez y Leonardo Velasco, beneficiarios del programa, el método ha sido fundamental para la recuperación de sus hijos. El acompañamiento médico, el seguimiento constante y el contacto piel a piel han permitido mejorar significativamente la supervivencia y el desarrollo de miles de bebés prematuros en todo el país.
Con la reducción de servicios, cada vez más familias deben viajar largas distancias para acceder al programa. En centros médicos de referencia como el Hospital Universitario San Ignacio, los equipos reciben pacientes provenientes de distintos departamentos del país, incluyendo Meta, Casanare, Guaviare, Putumayo y Cauca, lo que representa una carga adicional para familias ya vulnerables.
Un retroceso preocupante para la neonatología
Los especialistas en salud advierten que el debilitamiento del Programa Madre Canguro representa un retroceso alarmante en uno de los mayores avances de la medicina neonatal en Colombia. Menos programas significan menos controles médicos, menor seguimiento a los bebés prematuros y menos posibilidades de detectar tempranamente complicaciones de salud que podrían prevenirse con atención oportuna.
Después de más de cinco décadas de implementación y reconocimiento internacional, el desafío ahora es garantizar la sostenibilidad del método en el mismo país que lo vio nacer. La comunidad médica y las familias beneficiarias esperan que las autoridades sanitarias tomen medidas urgentes para preservar este legado colombiano que ha salvado millones de vidas en todo el mundo.



