Nuevos sellos de advertencia para ultraprocesados en Colombia
Esta semana, el Ministerio de Salud de Colombia presentó un proyecto que busca implementar nuevos sellos de advertencia para productos ultraprocesados, los cuales ya cuentan con etiquetado frontal obligatorio. La iniciativa ha generado reacciones encontradas: mientras la industria alimentaria critica la medida, organizaciones sociales y de salud pública la respaldan, señalando que llena vacíos en la regulación actual.
¿Por qué se propone este cambio?
El contexto de la propuesta es el aumento preocupante del sobrepeso y la obesidad en la población colombiana. Según datos del Ministerio, más de la mitad de los adultos presentan exceso de peso, y el consumo de ultraprocesados es un factor clave. Los nuevos sellos pretenden advertir sobre contenidos elevados de azúcares, grasas saturadas, sodio y otros ingredientes nocivos, complementando el etiquetado frontal existente.
¿Qué cambiaría con los nuevos sellos?
Los sellos propuestos serían más específicos y visibles, con advertencias claras sobre riesgos para la salud. A diferencia del etiquetado actual, que usa octágonos negros, los nuevos sellos podrían incluir colores y mensajes directos, como "Alto en azúcar" o "Contiene grasas trans". Además, se evaluaría la inclusión de advertencias sobre edulcorantes artificiales y otros aditivos.
Reacciones de la industria y la sociedad civil
La industria de alimentos ultraprocesados ha expresado su desacuerdo, argumentando que la medida podría generar confusión en los consumidores y afectar la competitividad. Por otro lado, organizaciones como la Alianza por la Salud Alimentaria aplauden la iniciativa, afirmando que es un paso necesario para combatir la epidemia de obesidad y enfermedades crónicas. "Estos sellos llenan un vacío regulatorio y empoderan al consumidor para tomar decisiones informadas", señaló un portavoz de la organización.
Próximos pasos
El proyecto se encuentra en fase de consulta pública y se espera que sea sometido a discusión en el Congreso. De aprobarse, los nuevos sellos serían obligatorios en un plazo de dos años, dando tiempo a la industria para adaptarse. Mientras tanto, el debate entre salud pública y economía continúa.



