Salud mental en Cartagena: 63% no identifica factores de riesgo según encuesta
Encuesta revela percepción de salud mental en Cartagena

Salud mental se consolida como tema prioritario en agenda pública cartagenera

La salud mental continúa ganando relevancia en los debates públicos y sociales de Colombia. En Cartagena, un hito significativo se registró este año cuando la Encuesta de Percepción Ciudadana 2025 del programa privado Cartagena Cómo Vamos incorporó por primera vez preguntas específicas sobre este aspecto fundamental del bienestar humano. Este estudio pionero revela cómo los habitantes de la Heroica perciben su estado emocional y qué elementos consideran que influyen en su equilibrio psicológico.

Resultados reveladores sobre la percepción ciudadana

Uno de los hallazgos más sorprendentes indica que el 63% de los encuestados, equivalente a tres de cada cinco cartageneros, afirmó no identificar factores que actualmente afecten su salud mental. No obstante, entre quienes sí reconocen dificultades, la situación económica emerge como el principal factor preocupante, señalado por el 19% de los participantes.

Le siguen en importancia el estrés laboral o académico, mencionado por el 12% de los consultados, y los problemas familiares, identificados por el 6%. Otros elementos que aparecen en menor medida incluyen complicaciones de salud física, ansiedad, estrés o depresión (2% cada uno), así como relaciones afectivas conflictivas, inseguridad ciudadana y diversas causas adicionales (1% respectivamente).

Brechas significativas por género y condición socioeconómica

El análisis desagregado de los datos muestra diferencias notables según variables demográficas. Entre las mujeres cartageneras, cuatro de cada diez identifican factores que impactan su salud mental, mientras que entre los hombres esta proporción disminuye a tres de cada diez.

La desigualdad socioeconómica también marca una brecha evidente. En los estratos bajos de la ciudad, el 40% de las personas reconoce elementos que afectan su bienestar psicológico, cifra que contrasta dramáticamente con el 12% registrado en los estratos altos. Curiosamente, el estudio no encontró variaciones significativas cuando se analizan los resultados por grupos de edad o localidades específicas dentro del distrito.

Análisis experto sobre los hallazgos

Para comprender mejor estas cifras, se consultó a la doctora Laura Saavedra, líder de Salud Mental, Humanismo y Bioética del Hospital Serena del Mar, quien cuenta con formación médica de la Universidad Autónoma de Bucaramanga y especialización en psiquiatría de la Universidad El Bosque.

La especialista explica que, según parámetros de la Organización Mundial de la Salud, la salud mental trasciende la mera ausencia de enfermedad. "La salud mental es un estado de bienestar mental que permite a las personas hacer frente a los momentos de estrés de la vida, desarrollar todas sus habilidades, poder aprender y trabajar adecuadamente y contribuir a la mejora de su comunidad", precisa Saavedra.

"Esta definición se enmarca de manera positiva y no solo como la ausencia de enfermedad. Implica una evaluación integral del bienestar humano. Hace parte ineludiblemente de la salud general y en la vida diaria se refleja en la capacidad de un individuo de realizar actividades productivas, sostener relaciones satisfactorias con los demás, adaptarse al cambio y afrontar la adversidad", agregó la profesional.

La desconexión entre percepción y realidad psicológica

Frente al dato de que tres de cada cinco cartageneros no identifican factores que afecten su salud mental, la doctora Saavedra advierte sobre la posible existencia de una brecha entre percepción subjetiva y realidad clínica. En el campo de la salud mental, señala, existe lo que se conoce como brecha percepción-realidad, ampliamente documentada tanto en la práctica clínica como en la salud pública.

Esta disociación explica que la percepción de bienestar no siempre coincide con la presencia de factores de riesgo o síntomas que podrían requerir acompañamiento profesional. Según la experta, esta situación puede estar influenciada por una comprensión limitada del concepto de salud mental, que muchas veces se asocia únicamente con la presencia de trastornos o síntomas graves, y no con el bienestar integral.

Por ello, enfatiza que los resultados de estudios poblacionales deben analizarse dentro de un contexto más amplio que incluya factores clínicos, sociales y culturales interrelacionados.

Determinantes sociales que impactan el bienestar psicológico

La encuesta identifica que los factores que más afectan la salud mental están relacionados con condiciones económicas, laborales y familiares. Para la especialista, esto coincide plenamente con lo que muestra la literatura científica sobre los determinantes sociales de la salud.

"Los determinantes sociales como la pobreza, la desigualdad y el escaso acceso a educación tienen un impacto significativo sobre la salud mental, dado que se asocian a estrés crónico, cargas cognitivas permanentes, exposición a violencias y dificultades de acceso a sistemas que mejoran el bienestar", explica Saavedra.

Respecto al estrés académico o laboral y los conflictos familiares o de pareja, indica que se trata de estresores ampliamente conocidos, ya que gran parte de la vida cotidiana se desarrolla en dos grandes esferas: la productiva y la relacional.

Desigualdad socioeconómica y vulnerabilidad psicológica

La encuesta también evidencia brechas socioeconómicas en la percepción de salud mental. Para Saavedra, esto se explica por la acumulación de adversidades en las personas con menos recursos, la inseguridad psicológica asociada a la pobreza, el acceso limitado a servicios de salud y el estigma social relacionado con la desigualdad.

"Estos factores tienen especial peso en Cartagena, una ciudad que presenta altos niveles de desigualdad, reflejados en indicadores como el coeficiente de Gini", precisa la especialista. Además, señala que estas condiciones estructurales generan efectos directos en la calidad de vida, al impactar la salud física, la capacidad productiva, las oportunidades educativas y los ciclos de violencia en las comunidades.

"Se requieren políticas públicas que garanticen condiciones dignas de satisfacción de derechos básicos de los ciudadanos, especialmente de aquellos cartageneros que viven en situación de vulnerabilidad extrema, donde hay hambre y enfermedad es imposible que se sostenga la salud mental", concluye la doctora Saavedra.

Avances en política pública distrital

La Alcaldía de Cartagena actualmente avanza en la construcción de la Política Pública de Salud Mental, un instrumento que servirá como hoja de ruta durante los próximos 12 años. Aunque su diseño inició en 2020, el proceso se retomó en 2025 para ajustarlo a los nuevos lineamientos nacionales.

El Departamento Administrativo Distrital de Salud aseguró que la política busca garantizar el bienestar psicológico, social y emocional de la población mediante estrategias de promoción, prevención, atención integral, inclusión social, enfoque de derechos, articulación intersectorial e investigación continua.

Señales de alerta y hábitos protectores

La doctora Saavedra señala que existen indicadores claros que pueden sugerir deterioro en la salud mental. Entre ellos se encuentran:

  • Alteraciones persistentes en los patrones de sueño
  • Cambios significativos en los hábitos alimenticios
  • Tristeza prolongada que no cede con el tiempo
  • Irritabilidad aumentada o desproporcionada
  • Dificultades para mantener el funcionamiento habitual en actividades cotidianas

Sin embargo, destaca la importancia fundamental de desarrollar el hábito de reconocer los propios estados emocionales, físicos y cognitivos. "Generar el hábito de preguntarnos cómo estamos y cómo nos sentimos puede ser de gran utilidad para detectar a tiempo posibles afectaciones", explica la psiquiatra.

Entre las estrategias para preservar el bienestar emocional, la especialista recomienda:

  1. Fortalecer los vínculos sociales significativos
  2. Mantener hábitos de vida saludables y rutinas estables
  3. Practicar actividad física regular adaptada a las capacidades individuales
  4. Llevar una alimentación balanceada y adecuadamente hidratada
  5. Evitar el consumo de sustancias psicoactivas, alcohol y tabaco

También enfatiza la importancia crítica de las redes comunitarias de apoyo y las políticas públicas que garanticen condiciones dignas de vida para toda la población. "En contextos de alta desigualdad, la salud mental no puede entenderse solo como un asunto individual. Cualquier respuesta que ignore los determinantes sociales estaría tratando los síntomas sin abordar las causas estructurales", advierte finalmente la experta.