El desorden en casa cuesta miles de horas: cómo organizar para ganar tiempo
Desorden en casa cuesta miles de horas y afecta bienestar

El desorden en el hogar se ha convertido en un problema cotidiano que afecta la calidad de vida de las personas. Según el estudio Life at Home de IKEA, una persona puede perder hasta 5.000 horas de su vida buscando objetos dentro de su propia casa. Esta cifra pone en evidencia que la organización ya no es solo un asunto estético, sino funcional.

Impacto del desorden en la eficiencia diaria

De acuerdo con el mismo estudio, uno de cada dos colombianos considera que tener un hogar organizado es el principal indicador para sentirse bien en su casa. Esta percepción refleja un cambio en la forma en que las personas habitan sus espacios, donde el orden está cada vez más vinculado con el bienestar físico y mental. La organización se posiciona como un factor determinante en la vida diaria.

María Jimena Jaramillo, gerente de Diseño de Mobiliario para el Hogar en IKEA, afirmó: “Hoy en día, las personas podemos perder hasta 5.000 horas de nuestras vidas buscando cosas, un tiempo que podríamos destinar a otras actividades más importantes”. Según la experta, contar con un sistema de organización bien pensado no solo ordena objetos, sino que transforma la dinámica del hogar al reducir el estrés y evitar frustraciones.

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La falta de sistemas de organización adecuados genera fricciones constantes en las tareas cotidianas, afectando la forma en que las personas gestionan su tiempo. Buscar objetos, reorganizar espacios o resolver el caos diario se convierte en una carga que, acumulada, representa una pérdida significativa de horas a lo largo de la vida.

En este sentido, la organización se entiende como una herramienta de eficiencia doméstica. “Contar con un sistema de organización propio no solo reduce el tiempo invertido en tareas cotidianas, sino que también mejora la forma en que se habita el hogar”, explicó Jaramillo. Este enfoque implica pasar de ordenar de forma ocasional a estructurar espacios de manera funcional y alineada con las rutinas diarias.

La clave, según los expertos, está en reconocer que no existe un único modelo de organización. “Cada persona puede construir su propio sistema según sus necesidades”, señaló la directiva de IKEA, destacando la importancia de adaptar los espacios a las dinámicas particulares de cada hogar. Esta flexibilidad es fundamental para sostener el orden en el tiempo y evitar recaídas en el desorden.

El hogar organizado como factor de bienestar

El creciente interés por la organización del hogar también responde a una transformación en las prioridades de los hogares. En un contexto donde las personas pasan más tiempo en casa, el orden dejó de ser un lujo para convertirse en una necesidad. Esta transición ha llevado a que la organización sea percibida como un componente clave del bienestar integral.

Yovana Esquivel, experta en organización y fundadora de Habita Clean, afirmó: “Desde que empezamos a pasar más tiempo en nuestras casas, el orden dejó de ser un lujo y se convirtió en una necesidad”. Para la especialista, habitar un espacio organizado está directamente relacionado con la tranquilidad y la estabilidad emocional, lo que refuerza su importancia en la vida cotidiana.

Este cambio de percepción también se traduce en una mayor conciencia sobre cómo los espacios influyen en el comportamiento y la productividad de las personas. Un entorno ordenado no solo facilita las tareas, sino que reduce el estrés asociado al desorden, mejora la concentración y permite un uso más eficiente del tiempo disponible en el hogar.

Soluciones adaptables para una nueva forma de organizar

La evolución del concepto de organización también ha impulsado la adopción de soluciones más flexibles y adaptables dentro del hogar. Los expertos coinciden en que los espacios deben responder a las necesidades cambiantes de las personas, lo que implica incorporar sistemas que puedan ajustarse con facilidad a nuevas rutinas o configuraciones.

En este escenario, el uso de muebles multifuncionales, sistemas modulares y soluciones que aprovechan el espacio vertical se posiciona como una respuesta a los desafíos del desorden. Estas alternativas permiten optimizar cada metro cuadrado, mejorar la visibilidad de los objetos y facilitar su acceso, reduciendo así el tiempo dedicado a buscarlos o reorganizarlos constantemente.

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“La clave está en entender qué funciona y qué se quiere mejorar, abordando los espacios de manera progresiva”, señaló Esquivel, al referirse al proceso de organización del hogar. Más allá de mantener el orden, el objetivo es construir espacios funcionales, alineados con las dinámicas reales de quienes los habitan, en un contexto donde el hogar ocupa un lugar cada vez más central en la vida diaria.