La lucha diaria por la higiene mental en un mundo de frustraciones cotidianas
Higiene mental: sobrevivir a las frustraciones diarias

La batalla interior contra la irritabilidad cotidiana

La reconocida periodista Aura Lucía Mera comparte su experiencia personal sobre el esfuerzo constante que realiza para mantener su equilibrio emocional frente a las frustraciones diarias que enfrentan los colombianos en su interacción con establecimientos y servicios.

El monstruo interior y las técnicas de control

"Tengo que hacer un esfuerzo mental que incluye la Oración de la Serenidad, el ho'oponopono: respirar, retener, expirar, retener, volver a respirar, retener, volver a expirar varias veces para que no se me salga el monstruo de la irritabilidad", confiesa Mera en su columna. Esta criatura emocional permanece agazapada en su interior, siempre dispuesta a emerger ante situaciones que desafían su paciencia.

La autora celebra sus pequeñas victorias, como llegar exhausta pero cuerda a su apartamento después de un día difícil, sin haber mordido a nadie ni haber proferido insultos. "Me di una palmadita en el hombro y me felicité", escribe con un tono que mezcla ironía y sinceridad.

Experiencias frustrantes con servicios

Mera relata dos situaciones específicas que pusieron a prueba su paciencia:

  1. Devolución en PriceSmart: Más de una hora de gestiones para devolver un pantalón sin estrenar que le había regalado a su hermana. Los empleados exigían demostrar la compra original, argumentaban que el producto ya no estaba en catálogo y finalmente, después de múltiples consultas telefónicas, accedieron al reembolso.
  2. Terapia médica deficiente: En una cita programada, perdió media hora demostrando que su consulta existía realmente, para luego recibir un tratamiento superficial que ni siquiera consideró la orden médica correspondiente.

"Irrita que los dependientes (hombres o mujeres) parecieran tener la consigna tácita de trabar todo: lentitud, negaciones, verificaciones, trabas", expresa la columnista con evidente frustración.

La doble cara del servicio al cliente

Mera observa una marcada diferencia en la atención según el contexto: "En tiendas donde vendan artículos costosos, manada de vendedoras se deshacen en sonrisas, pero si se trata de algún servicio de salud o devolver algo, las cosas cambian drásticamente".

Aunque reconoce que existen instituciones, almacenes y supermercados con atención impecable, señala que "muchísimos fallan" en este aspecto fundamental. Para ella, el cliente o paciente se convierte frecuentemente en "una víctima o enemigo camuflado o recipiente del mal humor de los que están del otro lado del mostrador".

Los libros como salvavidas emocional

Frente a estas situaciones, la periodista encuentra refugio en la lectura: "Llego y me incrusto a leer, me meto en otros mundos y aventuras. Así sobrevivo y cuido mi higiene mental". Confiesa que sin este escape literario, probablemente estaría "amarrada con camisa de fuerza en un sanatorio o en una estación de policía por grosera".

La autora, quien escribe para El País desde 1964 y ha sido directora de Colcultura, concluye con una reflexión sobre la situación política nacional: "Y hablando de encuesta, siento que en política vamos de culo pal estanco, qué despelote tan berraco", antes de retirarse a continuar con su terapia literaria.

Mera invita a sus lectores a considerar si son los únicos que experimentan estas frustraciones y sugiere la necesidad de una encuesta sobre el tema, mientras continúa su búsqueda personal de paz mental a través de las páginas de sus libros favoritos.