El misterio de los escalofríos durante la fiebre finalmente resuelto
Cuando el cuerpo humano enfrenta una infección y desarrolla fiebre, una paradoja fascinante ocurre: mientras la temperatura interna aumenta, la persona experimenta intensos escalofríos y sensación de frío. Esta respuesta contradictoria ha desconcertado a médicos y científicos durante décadas, pero ahora investigadores de la Universidad de Nagoya en Japón han desentrañado el mecanismo neuronal detrás de este fenómeno.
La prostaglandina E2: el mensajero clave
Durante procesos infecciosos, el sistema inmunitario de los mamíferos libera prostaglandina E2 (PGE2), una sustancia producida en células vasculares cerebrales que actúa como mediador pirogénico. Esta molécula se dirige específicamente al área preóptica del cerebro, considerada el centro de control principal de la temperatura corporal, donde desencadena respuestas autonómicas características de la fiebre.
Las respuestas incluyen:
- Escalofríos involuntarios
- Aumento en la producción de calor en el tejido adiposo pardo
- Contracción de vasos sanguíneos cutáneos
Aunque se conocía que la PGE2 también inducía conductas de búsqueda de calor, como abrigarse o acercarse a fuentes de calor, el proceso neuronal específico permanecía sin definir hasta esta investigación publicada en The Journal of Physiology.
Experimentos reveladores con ratas
El equipo liderado por el profesor Kazuhiro Nakamura, junto con los doctores Takaki Yahiro y Yoshiko Nakamura, planteó la hipótesis de que la PGE2 podría actuar sobre el núcleo parabranquial lateral (LPB), una estructura cerebral que transmite señales sensoriales relacionadas con la temperatura.
Para comprobar esta teoría, los investigadores utilizaron pruebas de preferencia de placa térmica con ratas. Los animales podían desplazarse libremente entre dos superficies metálicas: una mantenida a 28°C (temperatura neutra) y otra a 39°C (temperatura caliente). Los resultados fueron reveladores.
"Las ratas sin intervención preferían mayoritariamente la placa neutra, mientras que aquellas que recibieron inyecciones de PGE2 en el LPB optaron consistentemente por la superficie más caliente, elevando así su temperatura corporal central", explicaron los investigadores.
Significativamente, estas ratas no mostraron respuestas autonómicas como escalofríos, sugiriendo que la acción de la PGE2 en el LPB influye específicamente en el comportamiento de búsqueda de calor, separando este mecanismo de las respuestas fisiológicas automáticas.
Identificación de receptores específicos
El equipo científico examinó meticulosamente cuál de los cuatro subtipos de receptores de PGE2 —EP1, EP2, EP3 y EP4— participaba en este proceso. Los datos obtenidos indican claramente que durante infecciones, la PGE2 intensifica las señales de frío que parten del LPB hacia el núcleo central de la amígdala cerebral mediante los receptores EP3.
Esta vía neuronal específica activa tanto los escalofríos como la conducta de acercamiento a fuentes de calor, revelando un circuito cerebral previamente desconocido que coordina respuestas complejas ante infecciones.
Dos áreas cerebrales, una respuesta coordinada
Los investigadores concluyen que la PGE2 actúa sobre dos regiones cerebrales diferenciadas para aumentar la temperatura corporal durante infecciones:
- El área preóptica: Responsable de las respuestas termogénicas autonómicas como escalofríos y contracción vascular
- El núcleo parabranquial lateral (LPB): Vinculado directamente a respuestas conductuales de búsqueda de calor
"Hemos identificado parte de la base neuronal de los síntomas emocionales durante la infección", afirmó el profesor Nakamura. "Este descubrimiento proporciona una nueva perspectiva sobre las causas de los escalofríos y la búsqueda de calor, al aclarar el papel de los circuitos emocionales del cerebro. Desde una perspectiva fisiológica evolutiva, nuestros hallazgos sugieren que los cambios de comportamiento relacionados con la fiebre son estrategias adaptativas de supervivencia, más que simples síntomas de infección".
Implicaciones futuras y aplicaciones potenciales
Los autores del estudio señalan que investigaciones futuras deberán evaluar si este circuito neuronal identificado en ratas también está presente en humanos. Además, plantean la necesidad de analizar su posible implicación en condiciones médicas como inflamación crónica, alteraciones de la regulación térmica y diversas enfermedades infecciosas.
Este avance científico no solo explica por qué sentimos frío cuando tenemos fiebre, sino que revela cómo el cerebro coordina respuestas complejas que han evolucionado como mecanismos de defensa contra patógenos. El incremento térmico durante la fiebre contribuye a frenar la proliferación de microorganismos invasores y activa células del sistema inmunitario, haciendo de estos escalofríos aparentemente incómodos una estrategia de supervivencia refinada por millones de años de evolución.



