Nuevo estudio revela que la genética influye en un 50% en la longevidad
Genética influye 50% en longevidad según estudio

La ciencia del envejecimiento se transforma: genética tiene mayor peso en la longevidad

Durante décadas, el consenso científico sostenía que aproximadamente el 20% de los factores que determinan la longevidad eran genéticos, mientras que el 80% restante dependía de nuestros hábitos y circunstancias externas. Sin embargo, una investigación revolucionaria realizada en gemelos escandinavos ha replanteado completamente estas bases, demostrando que la influencia genética es mucho más significativa de lo que se creía anteriormente.

Un hallazgo que cambia paradigmas

El estudio, publicado en la prestigiosa revista Science, excluyó cuidadosamente las causas extrínsecas para analizar específicamente la influencia genética en la longevidad. Los investigadores descubrieron que aproximadamente el 50% de los factores que explican cuánto tiempo vivimos tienen origen genético, duplicando así las estimaciones previas que habían dominado la ciencia del envejecimiento durante años.

Este importante descubrimiento no significa que las personas con antecedentes familiares de menor longevidad estén condenadas a vivir menos. Por el contrario, cada individuo representa una combinación única de factores genéticos y ambientales que interactúan de manera compleja. Existen múltiples caminos hacia una vida larga y saludable, y una genética robusta puede incluso proteger a quienes enfrentan circunstancias externas desfavorables.

La interacción crucial entre genes y ambiente

A pesar del mayor peso de la genética revelado por el estudio, los investigadores enfatizan que los factores extrínsecos siguen siendo vitales, especialmente para quienes tienen una genética menos favorable. La clave para explicar por qué algunas personas viven más y mejor que otras reside precisamente en la interacción entre los distintos caminos genéticos y los diferentes estilos de vida.

No existe una respuesta simple sobre qué porcentaje exacto de nuestra esperanza de vida está determinado exclusivamente por los genes y qué parte por el ambiente. Lo fundamental es reconocer que, aunque la genética juega un papel más importante del imaginado, nosotros mantenemos control sobre numerosos factores extrínsecos que influyen directamente en nuestra longevidad y calidad de vida.

Factores bajo nuestro control

El estudio reafirma la importancia crítica de mantener hábitos saludables, independientemente de nuestra carga genética. Entre los factores extrínsecos que podemos controlar se encuentran:

  • La adopción de una dieta balanceada y nutritiva
  • La práctica regular de ejercicio físico
  • La calidad y cantidad del sueño
  • El cuidado proactivo de la salud mental
  • El mantenimiento de relaciones sociales gratificantes
  • La capacidad para establecer límites saludables
  • La distancia prudente de personas y situaciones tóxicas

Estos elementos, que representan aproximadamente la mitad de los factores que determinan nuestra longevidad, están completamente en nuestras manos y podemos modificarlos para mejorar nuestras perspectivas de vida.

Implicaciones para el futuro

La investigación, dirigida por Ben Shenhar y su equipo, abre nuevas puertas para el estudio del envejecimiento. Mientras la ciencia continúa explorando esta compleja interacción entre genética y ambiente, tenemos la responsabilidad de aprovechar al máximo los factores que sí podemos controlar.

En resumen, el mensaje central sigue siendo claro: independientemente de nuestra herencia genética, es nuestro deber cuidar activamente de nuestra salud utilizando todos los medios disponibles. Esta combinación de conciencia sobre nuestra predisposición genética y acción sobre nuestros hábitos de vida constituye la verdadera clave para una mayor expectativa de vida con calidad.

El estudio "Heredabilidad de la expectativa intrínseca de vida es cercana al 50% cuando se controlan factores extrínsecos" fue publicado en Science, volumen 391, número 6784, páginas 504-510, el 29 de enero de 2026.