En Colombia, miles de personas que padecen enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes conocen las recomendaciones médicas necesarias para cuidar su salud, pero no siempre logran aplicarlas en su vida diaria. Un estudio liderado por la Universidad del Rosario concluyó que uno de los factores que explica esta situación está relacionado con el manejo de las emociones.
La investigación hace parte del denominado Proyecto Libélula, liderado por la profesora Martha Torres Narváez, de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de la universidad, y busca demostrar que trabajar la inteligencia emocional puede mejorar la adherencia a los tratamientos médicos y favorecer la adopción de hábitos saludables en pacientes con enfermedades crónicas.
Piloto en el Hospital de Bosa
El piloto fue desarrollado entre 2025 y 2026 en el Hospital de Bosa y vinculó a pacientes, cuidadores y personal de salud en un modelo que integra educación emocional, aprendizaje experiencial y herramientas tecnológicas. Según el proyecto, el propósito central es entender por qué las personas no modifican sus hábitos incluso cuando son conscientes de que su salud depende de ello.
“Los pacientes no solo necesitan información clínica. Necesitan entender qué sienten y por qué toman ciertas decisiones”, explicó la investigadora Martha Torres.
La iniciativa parte de la premisa de que el conocimiento médico por sí solo no garantiza cambios de comportamiento. Por ello, el modelo desarrollado incluyó talleres presenciales, actividades corporales, espacios de conversación y acompañamiento digital para ayudar a los participantes a identificar, comprender y regular sus emociones.
Cambios en comunicación y adherencia
De acuerdo con los hallazgos del estudio, uno de los principales cambios observados estuvo en la manera en que los pacientes comenzaron a comunicarse sobre su estado de salud y sus hábitos cotidianos. Mientras al inicio del proceso respondían con frases cortas y poco expresivas, posteriormente lograron identificar emociones, explicar las razones de sus decisiones y reflexionar sobre aspectos relacionados con la alimentación y el cumplimiento de los tratamientos médicos.
El piloto mostró cambios en la comunicación, la alimentación y el seguimiento de tratamientos. El proyecto también incorporó herramientas de inteligencia artificial a través de WhatsApp, con el fin de ofrecer acompañamiento continuo y personalizado a los pacientes. Esta tecnología permitió enviar contenidos específicos, ejercicios y recordatorios adaptados a las necesidades de cada persona, facilitando así el seguimiento en casa.
Según los expertos, esta herramienta tecnológica ayudó a reforzar la recordación de las recomendaciones médicas y permitió ajustar el proceso de acompañamiento a las características individuales de cada paciente.
Impacto en el personal de salud
Los resultados del piloto no solo evidenciaron transformaciones en los pacientes. El personal médico y asistencial que participó en la iniciativa también fortaleció habilidades relacionadas con la comunicación y la empatía, lo que, según la investigación, mejoró la relación entre profesionales de la salud y pacientes, así como la calidad de la atención.
Aunque el estudio se realizó con un grupo reducido de participantes, los investigadores señalaron que ya se identifican cambios significativos en el comportamiento y en la adherencia a los tratamientos, un aspecto considerado clave para el manejo de enfermedades crónicas como la hipertensión y la diabetes.
Hacia un nuevo enfoque en salud pública
La profesora Martha Torres aseguró que el Proyecto Libélula plantea un cambio en la manera de abordar la salud pública y la atención de este tipo de patologías en el país. “El Proyecto Libélula plantea así un cambio de enfoque en la atención de enfermedades crónicas: pasar de informar al paciente a comprenderlo emocionalmente, una apuesta que podría transformar la forma en que se aborda la salud pública en Colombia”, afirmó la investigadora.
La universidad indicó que la meta es que este modelo pueda replicarse en otros hospitales del país, con el propósito de transformar la atención de pacientes crónicos mediante estrategias que integren el componente emocional con el acompañamiento médico tradicional.
La investigación pone sobre la mesa la relación entre emociones, autocuidado y adherencia terapéutica, y plantea que comprender los factores emocionales detrás de las decisiones de los pacientes podría convertirse en una herramienta relevante para enfrentar enfermedades que requieren cambios permanentes en los hábitos de vida.
Además de explorar nuevas metodologías de atención, el proyecto también abre la discusión sobre el uso de tecnologías de comunicación cotidiana, como WhatsApp, y herramientas de inteligencia artificial en procesos de salud pública y acompañamiento médico.
La iniciativa fue presentada como una apuesta para transformar el modelo tradicional de atención de enfermedades crónicas, centrado principalmente en la transmisión de información médica, hacia uno que contemple el contexto emocional y conductual de los pacientes.
La Universidad del Rosario señaló que los resultados obtenidos hasta el momento muestran el potencial de combinar inteligencia emocional, innovación tecnológica y trabajo interdisciplinario para fortalecer el autocuidado y mejorar la relación de las personas con sus tratamientos médicos.



