Taller de semáforos opera ilegalmente en Suba: vecinos sufren ruido, plagas y contaminación
Taller ilegal de semáforos en Suba afecta a residentes

Taller de semáforos opera sin permisos en zona residencial de Suba

Los residentes de los conjuntos San Diego y Nuevo Milenio, ubicados en la localidad de Suba, enfrentan una situación crítica debido al funcionamiento irregular de una bodega donde se almacenan y manipulan postes semafóricos y elementos de señalización vial en medio de un área residencial. Esta actividad, que según los vecinos no cuenta con los permisos correspondientes, ha generado múltiples afectaciones que deterioran su calidad de vida.

Inspección confirma irregularidades en el predio

En el año 2025, la Secretaría de Gobierno realizó la primera visita de control urbanístico en el inmueble ubicado en la calle 165 #56a-45. Durante la intervención, se confirmó que el lote está cerrado con láminas metálicas y que en su interior se observan semáforos y elementos de señalización vial. La inspección determinó que el predio se encuentra dentro de la Unidad de Planeamiento Local (UPL) Britalia, bajo tratamiento de consolidación, por lo que cualquier actividad industrial requiere permisos específicos.

Sin embargo, se evidenció que el predio continúa desarrollando actividades industriales en un área que oscila entre 500 y 4.000 metros cuadrados sin contar con los permisos necesarios. Tampoco se encontró licencia urbanística en el Sistema de Información de Norma Urbana y Plan de Ordenamiento Territorial (SINUPOT), lo que significa que su uso no está permitido según el Decreto Distrital 555 de 2021.

Afectaciones a la salud y el bienestar de los vecinos

Los habitantes del sector reportan que el ruido constante de la maquinaria, el ingreso y salida de camiones alrededor de las 2 de la mañana, y el sonido de las bocinas han afectado su salud psicológica y física. Además, el polvo y los residuos generados contaminan el aire, dificultando la apertura de ventanas en las viviendas.

Juan Carlos Soto, uno de los propietarios del Conjunto Nuevo Milenio, relata: “Esto se ha vuelto un problema psicológico. Aun cuando el ruido ya no está, uno sigue escuchando las máquinas. Perdí la venta de mi apartamento porque los compradores escucharon el ruido, pensaron que era zona industrial y desistieron. No podemos abrir las ventanas por el polvo y los olores; esto está afectando a mis hijos y a toda mi familia”.

Los vecinos también señalan que la presencia de ratas, cucarachas y culebras es constante, y aumenta durante las temporadas de lluvia. Aunque se realizan fumigaciones cada dos meses, la situación se agrava con el tiempo.

Daños materiales y falta de respuestas institucionales

El administrador del conjunto Nuevo Milenio, quien pidió no ser citado, informó que se registraron afectaciones en 22 vehículos pertenecientes a los residentes debido al esparcimiento de pintura. Aunque el dueño del predio se presentó ante el problema y coordinó la reparación de los daños, la situación persiste.

La polémica por el funcionamiento de la bodega viene desde 2023, y en este tiempo, el administrador ha actuado como intermediario entre los habitantes y el taller. Sin embargo, afirma que no ha recibido una respuesta concreta de las autoridades. “Ha sido una tirada de pelota: pasa de la copropiedad a la Alcaldía, de la Alcaldía a Inspección, y nadie toma una decisión formal”, señaló.

Además, cuando los residentes acuden a la Policía, les informan que este tipo de situaciones corresponde a las secretarías y que no pueden intervenir directamente.

Empresa promete retirar el material en tres meses

EL TIEMPO contactó a Transporte, Planeación y Diseño Ingeniería S.A.S., la empresa que acopia material en el predio. La compañía informó que evaluará el tiempo necesario para el retiro y traslado del material acopiado, un proceso que podría tardar aproximadamente tres meses debido a la logística requerida. Durante ese periodo, aseguró que adoptará medidas para mitigar los impactos asociados al ruido y otras posibles afectaciones.

Sin embargo, los residentes de los dos conjuntos aún deben esperar varios meses para resolver una afectación que, según las autoridades, no corresponde al uso del suelo permitido en la zona. La comunidad espera que, finalmente, las autoridades tomen medidas definitivas para regular esta actividad y restaurar la tranquilidad en el sector.