Cada domingo, el Parkway, en el corazón de Bogotá, se transforma en un rincón de Nariño. Un grupo de migrantes del sur del país, liderados por doña Rosa, ha creado un espacio donde la nostalgia y los sabores de su tierra se mezclan en una celebración que atrae a locales y visitantes.
El origen del parche
Hace cinco años, doña Rosa llegó a Bogotá desde Pasto. Añorando el calor de su hogar, comenzó a preparar hervidos, una bebida típica nariñense a base de aguardiente, canela y frutas. Pronto, otros paisanos se unieron, y lo que empezó como una reunión familiar se convirtió en un evento semanal que hoy congrega a más de un centenar de personas.
Sabores que unen
El hervido es el protagonista, pero no el único. Tamales, empanadas de añejo, cuy asado y dulces de leche también hacen parte de la oferta gastronómica. Cada plato cuenta una historia, y cada bocado es un viaje al sur del país. Los asistentes no solo son nariñenses; bogotanos y turistas de otras regiones se suman a la experiencia, atraídos por la autenticidad y el ambiente festivo.
La nostalgia como motor es lo que impulsa a este grupo. Muchos de ellos dejaron sus hogares por oportunidades laborales o educativas, y el parche se ha convertido en un refugio donde comparten recuerdos, música y danzas típicas. El vallenato y la carranga suenan de fondo, mientras las conversaciones fluyen entre risas y anécdotas.
Un fenómeno cultural
El parche nariñense en el Parkway no solo es una muestra de resistencia cultural, sino también un ejemplo de cómo la migración enriquece las ciudades. En un país marcado por la diversidad, estos espacios permiten que las tradiciones regionales pervivan y se difundan. Para muchos, es una oportunidad de sentirse en casa, aunque estén lejos de ella.
Doña Rosa, con su sonrisa y su olla humeante, resume el espíritu del encuentro: “Aquí todos somos familia. El hervido nos calienta el cuerpo y el alma, y nos recuerda que Nariño siempre está con nosotros”. El Parkway, entonces, se convierte en una extensión de la tierra natal, un lugar donde la nostalgia se transforma en celebración.



