Falsa acusación de robo en el centro de Bogotá termina con hombre liberado
Un incidente calificado como insólito ocurrió en el centro de Bogotá, donde un hombre fue acusado falsamente de robar una esmeralda valuada en aproximadamente un millón de pesos. El caso, que se remonta al 17 de febrero en la localidad de La Candelaria, generó revuelo tras la difusión de un video en redes sociales, pero finalmente no prosperó por falta de denuncia y pruebas contundentes.
El video que desató la controversia
En la grabación, tomada por un ciudadano y compartida ampliamente en plataformas digitales, se observa a una mujer afirmando que todo quedó registrado en las cámaras de seguridad de su joyería. "Él se lo metió a la boca", asegura, insinuando que el hombre habría tragado la presunta esmeralda robada. En las imágenes, se ve a una patrullera de la Policía que atendió el llamado y solicitó al acusado que la acompañara, a lo que él accedió sin oponer resistencia.
En un momento del video, el hombre reclama a la joven mientras sostiene en su mano lo que parece ser una tarjeta bancaria. Ambos se dirigieron posteriormente al CAI Rosario para aclarar la situación. Sin embargo, según informó la Policía Metropolitana de Bogotá, este caso no constituyó ningún delito comprobado.
Falta de denuncia y ausencia de pruebas
La investigación reveló que la supuesta víctima no presentó ninguna denuncia formal ante las autoridades. Además, tras llevar al señalado al Centro de Traslado por Protección (CTP), no se le encontraron objetos de valor ni evidencias que respaldaran la acusación. Como resultado, el hombre fue dejado en libertad, poniendo fin a un episodio que había captado la atención pública.
Este caso resalta la importancia de seguir los procedimientos legales adecuados y evitar juicios precipitados basados en videos virales. La Policía reiteró que, sin una denuncia y pruebas concretas, no es posible sostener una acusación penal. Incidentes como este pueden generar alarma social y afectar injustamente a personas inocentes.
La rápida difusión del video en redes sociales demostró cómo la desinformación puede escalar rápidamente, aunque la verdad judicial prevaleció al final. Las autoridades instan a la ciudadanía a reportar hechos delictivos de manera formal y a confiar en los procesos institucionales para garantizar la justicia.
