El presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, escenificaron este jueves en Pekín su voluntad de cooperación durante la jornada central de la visita del republicano a China. Sin embargo, los principales anuncios quedaron pendientes tras una agenda marcada por Taiwán, Irán y la presencia de los gigantes empresariales estadounidenses.
Los cinco ejes de la cumbre
1. Taiwán
Xi situó a Taiwán como “el asunto más importante” de la relación bilateral y advirtió a Trump de que una “mala gestión” de la cuestión podría llevar a China y Estados Unidos al “choque” o incluso al “conflicto”, según la agencia estatal Xinhua. El mandatario chino afirmó además que la “independencia taiwanesa” y la paz en el estrecho de Formosa son “incompatibles”. No hay constancia en los comunicados de una respuesta directa de Trump a las advertencias, tras semanas de especulaciones acerca de si Xi lo presionaría para limitar las ventas de armas a la isla autogobernada.
2. Irán
Xi y Trump coincidieron en que Irán no debe tener “nunca” armas nucleares y en la necesidad de reabrir el estrecho de Ormuz al tráfico de hidrocarburos sin cobrar derechos de paso, según un comunicado de la Casa Blanca. El asunto ganó peso después de que Washington pidiera a Pekín un papel más activo ante Teherán, al considerar que el bloqueo de Ormuz afecta directamente a los intereses energéticos y comerciales de China, ya que por esa vía pasa aproximadamente el 45 % de sus importaciones de gas y petróleo.
3. Alto perfil empresarial
La presencia de grandes ejecutivos estadounidenses marcó el tono económico de la visita: directivos como Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple) o Jensen Huang (Nvidia) acompañaron a Trump en la ceremonia de bienvenida e incluso accedieron al salón del Gran Palacio del Pueblo, algo poco habitual. Xi afirmó ante los empresarios que las puertas de China “solo se abrirán cada vez más”, mientras Trump sostuvo que había llevado a Pekín a los máximos responsables de las empresas invitadas como muestra de “respeto” hacia China y su líder.
4. Sintonía personal
Xi y Trump desplegaron un tono cordial desde el inicio de la cita. El líder chino defendió que ambos países deben ser “socios y no rivales”, mientras el republicano elogió a su anfitrión como “un gran líder” y aseguró que ambos mantienen una relación “fantástica”. Trump afirmó que, cuando han tenido “dificultades”, han logrado resolverlas “muy rápido”, y auguró un “futuro fantástico juntos”. La cercanía continuó con una visita conjunta al Templo del Cielo, un banquete de Estado ofrecido por Xi y la invitación de Trump al líder chino para visitar la Casa Blanca el próximo 24 de septiembre. En el banquete, Xi añadió un guiño al lema político de Trump al afirmar que el “gran rejuvenecimiento” de China y el objetivo de “hacer Estados Unidos grande de nuevo” pueden avanzar en paralelo.
5. Ausencia de grandes acuerdos
Pese al tono cordial, la primera jornada no dejó anuncios de gran calado sobre los principales asuntos económicos, más allá de la valoración de Xi sobre las conversaciones comerciales mantenidas el miércoles en Seúl, cuyos resultados calificó de “generalmente equilibrados y positivos”, y su reiteración de que “nadie gana una guerra comercial”. Queda por ver si el fin de la visita este viernes trae una extensión de la tregua comercial que pactaron ambas potencias el pasado octubre en Busan, o avances en acuerdos como la compra por parte de Pekín de aviones Boeing y soja estadounidenses. Se esperan asimismo señales en materia tecnológica, incluido el acceso de firmas chinas a chips avanzados de Nvidia. También queda en el tintero el caso del magnate hongkonés Jimmy Lai, de 78 años y condenado a 20 años de prisión bajo la Ley de Seguridad Nacional de Hong Kong, cuya posible liberación Trump había situado entre los asuntos a tratar con Pekín.



