La mención de la trampa de Tucídides por parte del presidente chino, Xi Jinping, al inicio de la cumbre que mantuvo este jueves en Pekín con su homólogo estadounidense, Donald Trump, ha llamado la atención de analistas al tratarse de un concepto geopolítico que describe la propensión al conflicto cuando una potencia establecida se ve amenazada por un poder en ascenso.
Xi Jinping y el llamado a la cooperación
“China y Estados Unidos deben trascender la trampa de Tucídides”, aseguró Xi en los comentarios abiertos a la prensa que precedieron a la reunión privada entre ambas delegaciones en el Palacio del Pueblo de la capital china. El mandatario añadió que es necesario “un nuevo paradigma en las relaciones entre las grandes potencias”. La trampa de Tucídides es una teoría concebida hace unos 15 años por el politólogo estadounidense Graham Allison, basada en las crónicas de las guerras del Peloponeso, que describe una aparente tendencia a la guerra cuando un estado hegemónico ve amenazado su liderazgo por otro.
Un concepto popular en las relaciones bilaterales
Desde entonces, el uso del concepto se ha popularizado al analizar las relaciones entre Washington y Pekín, comparándolas con la hegemónica Esparta y la pujante Atenas. El hecho de que Xi empleara una noción tan extendida entre politólogos y expertos estadounidenses ha llamado la atención, ya que, más allá de ser un llamado a rebajar las tensiones, indica que Pekín quiere demostrar que maneja el mismo guion que Washington y busca ser una potencia responsable.
Reacciones y análisis
La mayoría de las voces que se hacen eco del comentario de Xi —quien en otros foros ha mencionado la trampa de Tucídides en más de una ocasión— consideran ante todo que el tono del presidente chino es eminentemente conciliador. “Xi preguntó si los dos países podrían afrontar juntos desafíos significativos en aras de la estabilidad global y esforzarse por lograr ‘un futuro más brillante’ para la humanidad”, afirma una columna de opinión de la cadena CNBC.
Aunque el tono de Trump en Pekín fue igualmente cálido, desde el retorno del republicano a la Casa Blanca en enero de 2025 algunos analistas han subrayado que es su segundo Gobierno el que ha mostrado más predisposición a accionar la trampa de Tucídides al atacar los cimientos que sostienen su dominio global. El Gobierno de Trump “ha emprendido por cuenta propia una destrucción radical del orden global que Estados Unidos forjó: amenazando con invasiones, imponiendo aranceles punitivos de manera indiscriminada y abandonando casi por completo alianzas de larga data”, escribió la columnista Lydia Polgren en The New York Times en noviembre pasado. “China, por el contrario, ha respondido mayormente con una férrea insistencia en el statu quo. En un giro sorprendente, es Estados Unidos -y no China- el que parece decidido a activar la trampa de Tucídides. En la cúspide del mundo, Estados Unidos está derrocando a Estados Unidos”, concluyó la periodista.



