La visita de Petro a Washington: un escenario de alta tensión diplomática
La reciente visita del presidente Gustavo Petro a Washington estuvo marcada por una palpable incertidumbre desde el inicio. No solo por el comportamiento impredecible del mandatario colombiano, sino también por la posible reacción del presidente estadounidense Donald Trump. Existía una duda latente sobre si Trump -o el vicepresidente JD Vance, quien finalmente no asistió al encuentro- reaccionarían de manera similar a como lo hicieron con el presidente de Ucrania en 2025, o si la reunión terminaría siendo un completo desastre debido a la tendencia de Petro de aprovechar estos espacios para dictar cátedra sobre temas ajenos a la agenda bilateral.
La preparación diplomática: un trabajo meticuloso tras bambalinas
Sin embargo, es fundamental resaltar el trabajo de preparación exhaustiva realizado por el equipo diplomático. El embajador García Peña y su equipo, junto con el encargado de negocios MacNamara y sus colaboradores, ejecutaron una labor sobresaliente. Cubrieron todos los escenarios posibles y acordaron un temario prioritario, el cual compartieron con ambas delegaciones. Estaban conscientes de que en cualquier momento se podía romper el libreto establecido, pero siempre mantuvieron las formas y las prioridades claras.
Tanto García Peña como el secretario Rubio tenían pleno conocimiento de los temas a tratar y contaban con sus equipos listos en el salón contiguo para intervenir si era necesario. Esta preparación demostró la importancia de la diplomacia profesional en momentos de alta tensión política.
La Doctrina Donroe y el narcotráfico como amenaza prioritaria
Los asuntos centrales de la reunión giraron en torno a la Doctrina Donroe, la cual está muy bien delineada en la Estrategia de Seguridad Nacional 2025 del presidente Trump. En esta doctrina, el hemisferio occidental ocupa un rol central y se busca restablecer la preeminencia estadounidense en la región. Dentro de dicha estrategia, el narcotráfico -referenciado con el lema "drugs, drugs, drugs!"- se define como una amenaza prioritaria para la seguridad nacional de Estados Unidos.
El equipo colombiano entendió perfectamente este contexto y llegó preparado con compromisos concretos. Entre ellos, la extradición de 'Pipe Tuluá' -quien, sin saberlo, confesaría esa misma madrugada un aparente aporte de dinero a la campaña de Petro- y la entrega de los nombres de alias como 'Chiquito Malo', 'Iván Mordisco', jefes del Clan del Golfo, del ELN, de las disidencias de las Farc y otros narcoterroristas. Estos nombres formaron parte de una lista de objetivos de alto valor que el presidente Petro puso en conocimiento de Trump.
Compromisos adicionales y el contexto regional
A estos compromisos se sumaron acuerdos en materia de erradicación forzosa y voluntaria de cultivos ilícitos, y la aparente reanudación de la fumigación mediante aspersión terrestre con glifosato en Argelia, Cauca. Este último punto es particularmente significativo, ya que el propio Petro había jurado sobre piedra que nunca permitiría tal medida.
Según lo expuesto por el Gobierno colombiano, la cooperación bilateral contra estas estructuras armadas se mantendrá y se reforzará, especialmente en las zonas de frontera con Venezuela. Este compromiso se da en un contexto donde la política de "paz total" ha tenido resultados claramente frustrantes. La razón detrás de este enfoque es clara: si se quiere reconstruir Venezuela y recuperar su riqueza petrolera -actualmente en manos de China- se requiere una Venezuela segura, libre del ELN y de las disidencias de las Farc que operan en ambos países y controlan la frontera.
Las consecuencias para Petro y el camino a seguir
Petro debe entregar no solo un país más seguro, sino unas fronteras más seguras, y poner fin a unos diálogos de paz que han demostrado fortalecer el narcotráfico y sus estructuras delictivas. Precisamente por estas razones, Petro, su exesposa y otros terminaron en la lista Ofac. En consecuencia, si el presidente colombiano quiere salir algún día de dicha lista, deberá cumplir con sus compromisos en los meses que le quedan y entregar resultados concretos para que las autoridades estadounidenses puedan evaluar la viabilidad de su retiro.
Un balance positivo dentro de las limitaciones
Fue un logro positivo para los colombianos que Petro llegara a tiempo a la reunión con Trump, que siguiera el protocolo -al menos según lo que muestran las fotografías oficiales- y que saliera, incluso, con una gorra de Maga. Recordemos que la reunión se desarrolló como visita de trabajo y no de Estado, y que Petro es un presidente sin visa para EE.UU., incluido en la lista Ofac y representante de un país descertificado; así que no debíamos esperar bombos ni banderas.
Debemos agradecer que la diplomacia haya logrado mantener el rumbo y, en particular, reconocer al encargado de negocios MacNamara por su paciencia con los colombianos y por su honrosa labor al frente de la Embajada en Bogotá. Un dato curioso que refleja los nuevos tiempos: hasta el Ejército Nacional de Colombia ahora publica sus comunicados en X… ¡en inglés!