Los tres protagonistas de la crisis entre Irán y Estados Unidos
La escalada de tensiones entre Estados Unidos e Irán ha alcanzado nuevos niveles de confrontación, con ataques militares directos y amenazas que resuenan en toda la región del Medio Oriente. En el centro de esta crisis se encuentran tres figuras políticas cuyas decisiones y posturas están definiendo el curso de los acontecimientos.
Donald Trump: de pacificador a línea dura
El presidente estadounidense Donald Trump, quien inicialmente se presentó como un pacificador, ha adoptado una postura particularmente dura frente a Irán. Durante el año pasado, sus fuerzas apoyaron activamente a Israel en su guerra contra la república islámica, llevando a cabo bombardeos contra varias instalaciones nucleares iraníes.
Trump fue el arquitecto de la doctrina de "máxima presión" durante su primer mandato, una estrategia diseñada para debilitar a Irán tanto económica como diplomáticamente. En 2018, tomó la decisión de retirar a Estados Unidos del acuerdo internacional sobre el programa nuclear iraní, un pacto que preveía el levantamiento gradual de sanciones a cambio de garantías de que Teherán no buscaría desarrollar armamento atómico.
Durante las protestas masivas que sacudieron Irán en enero, Trump advirtió que respondería "muy fuerte" si las autoridades iraníes "empezaban a matar a gente, como hicieron en el pasado". A pesar de que en febrero se reanudaron las conversaciones indirectas entre ambos países, el mandatario estadounidense ha mantenido sus amenazas y postura confrontacional.
Alí Jamenei: el líder supremo desafiante
El ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán desde 1989, personifica la actitud desafiante de la república islámica hacia sus principales adversarios: Estados Unidos e Israel. A sus 86 años, Jamenei mantiene la última palabra sobre todos los asuntos importantes del país y ha supervisado personalmente el avance del programa nuclear iraní.
Jamenei defiende firmemente que el enriquecimiento de uranio es un derecho soberano iraní y ha convertido en un punto clave de su política exterior la expansión de la influencia regional de Irán en países como Líbano, Siria, Irak y Yemen.
El líder supremo ha insistido en que Irán "nunca se rendirá" a Estados Unidos y mantiene un escepticismo profundo respecto a la diplomacia. Durante las conversaciones sobre el programa nuclear de 2025, expresó sus dudas sobre si un acuerdo podría "conducir a ningún resultado" y argumentó que los problemas de Irán deberían resolverse internamente.
Cuando se reanudaron las conversaciones, Jamenei advirtió que Irán era capaz de alcanzar los buques de guerra estadounidenses desplegados en el Golfo, afirmando: "Los estadounidenses deberían saber que si empiezan una guerra, esta vez será una guerra regional".
Benjamin Netanyahu: la amenaza existencial
Durante décadas, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ha denunciado sistemáticamente las ambiciones nucleares de Irán, su arsenal de misiles y su apoyo a grupos armados, considerando todo ello como una amenaza existencial para el Estado de Israel.
La presión constante de Netanyahu para que se llevara a cabo una acción militar se materializó finalmente con la guerra de 12 días contra Irán en junio pasado. El líder israelí sostiene que su país actuará nuevamente para evitar que Irán refuerce sus capacidades de ataque y ha instado en múltiples ocasiones al pueblo iraní a derrocar a sus gobernantes.
Netanyahu ha hecho llamados para restaurar los lazos que ambos países mantenían antes de la Revolución Islámica de 1979. Este mes, lanzó una advertencia contundente: "si los ayatolás cometen un error y nos atacan, experimentarán una respuesta que no pueden ni imaginar".
Otros actores relevantes en el conflicto
La crisis involucra además a otras figuras significativas:
- Reza Pahlavi: El hijo mayor del último sah de Irán se ha posicionado como un líder potencial en una eventual transición democrática. Radicado en Estados Unidos, ha pedido a Washington que intervenga directamente para derrocar al gobierno iraní, afirmando: "Ha llegado la hora de poner fin a la república islámica".
- Mohamed bin Salmán: El príncipe heredero de Arabia Saudita y gobernante de facto comparte la visión de otros Estados del golfo: están satisfechos con el debilitamiento de Irán pero temen la inestabilidad regional que podría generar. Aunque en 2017 describió a Jamenei como el "Hitler" de Oriente Medio, Riad y Teherán restauraron relaciones en 2023 mediante un acercamiento auspiciado por China.
La escalada entre estos actores principales ha creado un escenario regional extremadamente volátil, donde cada movimiento y declaración tiene el potencial de desencadenar consecuencias de amplio alcance para la estabilidad del Medio Oriente y las relaciones internacionales globales.
