El sistema de los ayatolás en Irán: poder, sucesión y crisis tras la muerte de Jamenei
La muerte del líder supremo Alí Jamenei en los bombardeos de Israel y Estados Unidos marca el momento más delicado para la República Islámica en décadas. Irán se enfrenta ahora a la tercera sucesión en casi medio siglo de régimen teocrático, un proceso constitucional cargado de tensiones políticas, religiosas y sociales que ocurre en medio de una guerra abierta.
Los ayatolás: sabios que controlan el sistema
El líder supremo de Irán es la máxima autoridad política del país, con potestad para definir políticas generales y designar altos cargos como el mando de las Fuerzas Armadas, el presidente del Poder Judicial, el jefe de la televisión pública o el comandante en jefe de los Guardianes de la Revolución. En la cima de este sistema se encuentran los ayatolás, quienes eligen al líder supremo y, en teoría, pueden retirarlo del cargo.
El término "ayatolá", que significa "señal de Dios", designa al segundo rango más alto del clero chií duodecimano. Son expertos en la ley islámica que han alcanzado la capacidad de interpretarla y emitir dictámenes religiosos que orientan la vida de sus seguidores. Esta autoridad doctrinal les otorga no solo liderazgo espiritual, sino también influencia social y política.
La jerarquía clerical y el chiismo duodecimano
La jerarquía clerical se organiza según el grado de conocimiento:
- Hoyatoleslam: en la base, aún en formación
- Ayatolás consolidados: deben haber publicado estudios avanzados en jurisprudencia islámica
- Marayi o grandes ayatolás: figuras de máximo prestigio que han abordado integralmente los grandes temas del derecho islámico
Los ayatolás son centrales en el chiismo duodecimano, corriente que sostiene que doce líderes religiosos o imanes fueron los legítimos sucesores del profeta Mahoma. El duodécimo, conocido como el Imán oculto, permanece en ausencia y regresará al final de los tiempos para instaurar justicia. Mientras tanto, los grandes clérigos actúan como sus representantes terrenales.
Balance controvertido del régimen
El profesor Meir Litvak, director del Instituto de Estudios iraníes en la Universidad de Tel Aviv, sostiene que "el régimen de los ayatolás trató de construir un Estado fuerte con tecnología desarrollada, pero hizo retroceder a Irán culturalmente en todos los aspectos de la vida diaria, siendo las violaciones de los derechos humanos una constante". Añade que "la corrupción en Irán es mayor que durante el periodo del shah y, aunque las brechas sociales son quizá un poco menos severas que entonces, siguen siendo bastante graves".
Cómo se elige al nuevo líder supremo
La Constitución iraní, en su artículo 111, establece que la Asamblea de Expertos, conformada por 88 clérigos elegidos por voto popular, debe nombrar "en el menor tiempo posible" al nuevo líder supremo por mayoría simple. Mientras tanto, se forma un consejo provisional integrado por el presidente Masud Pezeshkian, el jefe del Poder Judicial Golamhosein Mohseni Eyei y un miembro del Consejo de Guardianes.
El desenlace del nuevo líder supremo podría seguir varias trayectorias según análisis de expertos:
- Continuidad controlada del sistema actual
- Creciente protagonismo militar y represión
- Posible colapso del régimen
Crisis de legitimidad y oposición ciudadana
Un informe de 2024 del Grupo para Analizar y Medir las Actitudes en Irán (GAMAAN) revela datos alarmantes para el régimen:
- Aproximadamente el 70% de los iraníes se opone a la continuidad de la República Islámica
- El respaldo a los principios de la revolución y al líder supremo cayó del 18% en 2022 al 11% en 2024
- El 89% de los iraníes expresa preferencia por la democracia
- El gobierno basado en la ley religiosa y el dominio militar enfrenta un amplio rechazo
Los jóvenes, los habitantes urbanos y la población con mayor nivel educativo lideran esta oposición creciente. Casi medio siglo después de su instauración, el régimen de los ayatolás encara no solo una transición de liderazgo, sino una profunda crisis de legitimidad, todo esto en medio de una guerra que amenaza con su continuidad en el poder.
La incertidumbre se agrava por el envejecimiento de la élite revolucionaria y una sociedad cada vez más crítica. Jamenei fue el jefe de Estado con más tiempo en el cargo en Oriente Medio, y su salida tendrá repercusiones regionales y globales significativas, según análisis del Council on Foreign Relations.
