Pakistán declara guerra abierta a Afganistán tras bombardeos en Kabul
El mundo amaneció este viernes con una nueva guerra en Asia Central. Pakistán, una potencia nuclear, declaró oficialmente la "guerra abierta" contra el régimen talibán de Afganistán y bombardeó durante la noche del jueves varios objetivos en Kabul, la capital afgana, así como en las provincias de Paktia y Kandahar.
Esta escalada militar marca un giro histórico en las relaciones entre ambos países, que hasta hace poco eran aliados estratégicos. La ruptura se produce apenas cinco años después de que los talibanes retomaran el poder en Afganistán y Pakistán se convirtiera en su principal valedor internacional.
¿Qué desencadenó el conflicto?
El núcleo del enfrentamiento es la negativa del gobierno talibán en Kabul a enfrentarse al Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), los talibanes pakistaníes, una facción ideológicamente idéntica que ha incrementado la violencia insurgente en suelo paquistaní en un 70% desde 2021.
"Nuestra paciencia ha llegado al límite. A partir de ahora, es la guerra abierta entre nosotros y ustedes", declaró el ministro de Defensa pakistaní, Khawaja Asif, a través de la red social X.
Los talibanes afganos confirmaron los ataques aéreos y respondieron con operaciones de represalia contra instalaciones militares pakistaníes en la frontera, utilizando armamento pesado abandonado por Estados Unidos en 2021.
Fin de los acuerdos de seguridad
La guerra abierta entierra definitivamente el acuerdo de seguridad firmado en Doha en octubre de 2025, un fallido intento de tregua donde Kabul se comprometió a neutralizar grupos insurgentes a cambio de que Islamabad detuviera sus bombardeos transfronterizos.
La escalada se desencadenó la semana pasada cuando Pakistán, superado por el goteo de bajas en su territorio, lanzó ataques aéreos directos contra lo que identificó como campamentos clave del TTP dentro de Afganistán, violando la soberanía afgana.
Balance de víctimas y opacidad
En medio de un escenario de extrema opacidad, las autoridades de ambos bandos han reconocido bajas de manera limitada:
- Kabul reconoce 8 militares y 20 civiles muertos, incluyendo 17 víctimas del bombardeo inicial en Nangarhar.
- Islamabad mantiene cifras mínimas de soldados caídos y califica de "propaganda" las afirmaciones sobre bajas significativas en sus filas.
Si se sumaran los éxitos militares reclamados por ambas partes desde el inicio de las hostilidades, el conflicto habría dejado ya más de 300 muertos y decenas de posiciones militares tomadas, aunque estas cifras no han sido verificadas independientemente.
Factores que agravan la crisis
La tensión militar se ha visto exacerbada por otros elementos:
- Crisis humanitaria: Pakistán aceleró la expulsión forzosa de más de un millón de afganos refugiados, una maniobra que encendió el fervor nacionalista en Afganistán.
- Disputa fronteriza: Los talibanes han transformado su histórico rechazo a la Línea Durand (frontera impuesta por los británicos en 1893) en un frente activo, enviando maquinaria pesada para demoler el vallado de seguridad pakistaní.
- Arsenal nuclear: Pakistán posee armas nucleares, mientras que los talibanes controlan el arsenal militar abandonado por Estados Unidos, elevando los riesgos del conflicto.
Reacciones internacionales y perspectivas
Mientras el gobierno talibán aseguró este viernes que busca "diálogo" para resolver el conflicto, países como China, Rusia e Irán instaron a una salida pacífica y se ofrecieron como mediadores. Pakistán, sin embargo, mantiene su postura belicista.
La región se encuentra ahora en una espiral de violencia que amenaza con consecuencias devastadoras, especialmente considerando el arsenal nuclear de Islamabad y la capacidad militar de los talibanes, heredada de dos décadas de ocupación estadounidense.
