Netanyahu y Trump aseguran haber visto el cadáver de Ali Jamenei; ¿quién asumiría el poder absoluto en Irán?
La posibilidad de que el líder supremo de Irán, Ali Jamenei, haya fallecido o resultado herido en los ataques iniciales de la ofensiva militar conjunta entre Estados Unidos e Israel ha abierto un escenario de alta incertidumbre política y estratégica en toda la región de Oriente Medio.
Según informaciones de la agencia 'EFE', en varios barrios de Teherán se escucharon gritos desde ventanas celebrando la supuesta muerte del ayatolá, lo que refleja el clima de tensión interna que actualmente atraviesa el país persa. Sin embargo, hasta este momento no existe ninguna confirmación oficial por parte de las autoridades iraníes sobre su fallecimiento.
Un sistema preparado para escenarios extremos
De acuerdo con información publicada por 'The New York Times' y citada posteriormente por 'The Jerusalem Post', Jamenei habría diseñado un plan detallado y estructurado ante la posibilidad de un ataque directo contra su persona o el régimen. Este diseño institucional cobra especial relevancia en medio de los reportes cruzados sobre su estado de salud y paradero.
Entre las medidas adoptadas en este plan de contingencia se encuentran:
- Un plan de sucesión de cuatro niveles específicamente diseñado para cargos clave dentro del aparato estatal.
- La designación anticipada de reemplazos tanto en el ámbito militar como en el político.
- La delegación de autoridad en un círculo reducido de confianza para garantizar la continuidad del régimen en caso de interrupciones o asesinato.
Ali Larijani: la figura con mayor proyección inmediata
En el actual escenario de incertidumbre, Ali Larijani emerge como el hombre con mayor peso operativo dentro del complejo aparato estatal iraní. Como Secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional y excomandante de la Guardia Revolucionaria, ha coordinado la respuesta a las protestas de enero y ha sido un actor clave en las negociaciones nucleares con Washington.
Fuentes citadas por 'The New York Times' señalan que Larijani ha asumido de facto la toma de decisiones estratégicas en momentos críticos, incluso desplazando protagonismo del presidente Masoud Pezeshkian. No obstante, enfrenta una limitación estructural significativa: no es un clérigo chiita senior, requisito tradicional para ocupar formalmente el cargo de líder supremo.
Los otros tres hombres del círculo cercano
Ante este requisito intransigente del sistema político iraní, Mojtaba Jamenei, el segundo hijo del líder supremo, ha ganado visibilidad tras la muerte del expresidente Ebrahim Raisi en 2024, quien era considerado entonces un posible sucesor. Diversos análisis apuntan a que mantiene influencia en estructuras de seguridad y planificación estratégica.
Otro de sus hombres de confianza es Ali Asghar Hejazi, subjefe del gabinete de Jamenei y coordinador entre las distintas ramas del régimen. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo definió en 2013 como un actor central en decisiones militares y de política exterior.
Por último, Ali Shamkhani, veterano de la guerra con Irak y ex negociador nuclear, sobrevivió a ataques durante la guerra de los doce días y fue posteriormente designado jefe del gabinete de Defensa nacional. En los últimos meses ha incrementado su protagonismo en contactos regionales y coordinación militar.
Un punto de inflexión para el régimen iraní
Ali Jamenei ejerce el poder absoluto en Irán desde 1989. Su eventual muerte representaría un golpe práctico y simbólico de gran magnitud para la República Islámica, que ha basado gran parte de su estabilidad en su liderazgo continuo durante más de tres décadas.
Mientras Israel investiga los reportes y en Teherán circulan versiones contradictorias, el sistema político iraní enfrenta una prueba estructural fundamental: demostrar si el entramado de sucesión diseñado por el propio líder puede sostener el régimen en medio de una ofensiva externa sin precedentes.
Las próximas horas serán determinantes para definir no solo el futuro del liderazgo iraní, sino el equilibrio geopolítico en toda la región de Oriente Medio, donde las tensiones han alcanzado niveles críticos en las últimas semanas.
