Respuesta de Irán pone en aprietos a Trump y Netanyahu tras ataques conjuntos
Irán responde a ataques de EE.UU. e Israel con estrategia defensiva

La complejidad de someter a una nación soberana frente a la facilidad de atacar pueblos desarmados

Resulta considerablemente más sencillo proclamar "América para los americanos" bajo una interpretación neoimperialista de la Doctrina Monroe que intentar doblegar en pocos días a un país como Irán, que cuenta con capacidad militar propia. De igual forma, es más simple —por terrible que suene— desplegar a las fuerzas de control migratorio estadounidenses contra inmigrantes indefensos que enfrentarse a una nación armada hasta los dientes para defender su territorio.

La piedra que cae sobre los propios pies del agresor

Un antiguo proverbio chino advierte sobre "levantar una piedra para dejarla caer sobre los propios pies", una metáfora que parece materializarse en el reciente ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. Aquí se confirma otra célebre frase oriental: el imperialismo puede ser un tigre de papel. Humillar a una nación sin esperar una respuesta firme en defensa de su soberanía y autodeterminación resulta una empresa mucho más complicada de lo que los agresores anticiparon.

A pesar de las flagrantes violaciones al derecho internacional cometidas por las potencias occidentales, que ignoran los principios básicos de convivencia pacífica global, la respuesta autodefensiva de Irán ha colocado en una posición incómoda a los líderes Donald Trump y Benjamin Netanyahu. Para ser precisos, a estos dos figuras acusadas de prácticas genocidas.

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Lecciones históricas no aprendidas

El expresidente Trump, actualmente convicto, debería recordar que su nación, reincidente en invasiones y destrucción de culturas, sufrió una de las humillaciones más devastadoras de la historia a manos del pueblo vietnamita. Ni las masacres de civiles, ni el napalm, ni los bombardeos constantes lograron quebrar el patriotismo y el heroísmo de aquellos combatientes.

Sin embargo, Estados Unidos insiste en su postura agresiva, adaptando no solo la Doctrina Monroe sino también la política del "gran garrote" de Theodore Roosevelt. El objetivo parece claro: someter completamente a las neocolonias latinoamericanas e imponer su particular visión de democracia y libertad, ya sea mediante bombardeos, ocupaciones, violaciones de soberanía o a través de mecanismos económicos como tratados desbalanceados y aranceles punitivos.

La estrategia defensiva iraní: más que ideología

Las reacciones de Irán trascienden la mera retórica ideológica; responden a una estrategia militar bien definida que combina defensa con capacidad de contraataque. El país ha demostrado, por ejemplo, que puede interrumpir el tráfico energético por el estratégico Estrecho de Ormuz y lanzar ataques contra aliados de Israel y Estados Unidos. Estas no son simples bravatas, sino acciones concretas que han forzado a los agresores a enfrentar las consecuencias de sus actos.

Trump, quien también enfrenta acusaciones de pederastia, declaró inicialmente que atacar a Irán no representaba un riesgo significativo, llegando a proclamar que el conflicto se resolvería en cuestión de días. Sin embargo, las respuestas iraníes lo han puesto intranquilo, demostrando que este adversario no se defiende con hondas y cerbatanas, sino con tecnología militar avanzada.

Negociaciones bloqueadas y condenas injustas

El jefe del Consejo de Información del Gobierno iraní rechazó contundentemente la propuesta de quince puntos presentada por Estados Unidos, calificando las palabras de Trump como "mentiras que no merecen atención". Además, se ha confirmado que Irán no contempla negociaciones rápidas, manteniéndose firme ante la presión internacional mientras los ataques de Israel y Estados Unidos continúan.

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Lo que sí parece confirmarse es que, como predijo Mao Tse Tung en 1964, Estados Unidos se ha convertido en el principal enemigo de los pueblos del mundo, aislándose progresivamente con sus acciones. Resulta particularmente inconcebible que el Consejo de Seguridad de la ONU haya condenado recientemente a Irán —el país agredido— por supuestos ataques en el Golfo Pérsico, en una muestra más de cómo el derecho internacional puede ponerse al servicio de los criminales.

Lo más aberrante es que esta resolución grotesca, la 2817, contó con el apoyo del gobierno colombiano, certificando así su sumisión lacayuna ante los verdugos internacionales y su alejamiento de los principios de soberanía y autodeterminación que deberían guiar la política exterior de cualquier nación digna.