El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, aseguró que la isla está “obligada a encontrar una solución” frente a la creciente presión de Estados Unidos sobre el territorio ártico, aunque reiteró que no aceptará una anexión ni negociaciones sobre soberanía.
Reunión con enviado de Trump
Las declaraciones se produjeron tras una reunión en Nuuk entre el mandatario groenlandés y el enviado especial del presidente Donald Trump, Jeff Landry, actual gobernador de Luisiana. Nielsen afirmó que el encuentro fue “constructivo”, pero reconoció que la posición de Washington no ha cambiado.
El gobierno de Trump ha impulsado durante 2026 su interés por aumentar la presencia militar y estratégica en Groenlandia, considerada un territorio clave por su ubicación geopolítica y sus recursos minerales. El mandatario groenlandés insistió en que busca “una solución que sea buena para todos”, aunque dejó claro que Groenlandia “no está en venta”.
Tensiones por bases militares
Las tensiones aumentaron después de que Washington planteara nuevas exigencias relacionadas con futuras bases militares y mayor control sobre infraestructura estratégica. Tanto el gobierno de Nuuk como las autoridades danesas han rechazado ceder soberanía o permitir acuerdos que impliquen control estadounidense.
El debate se intensificó por el creciente valor geopolítico del Ártico. El deshielo ha abierto nuevas rutas marítimas y despertado interés internacional sobre minerales estratégicos utilizados en industrias tecnológicas y energéticas.
Reacciones europeas
La presión estadounidense provocó reacciones en Europa. Varios líderes europeos emitieron comunicados conjuntos defendiendo la soberanía groenlandesa y advirtiendo que cualquier decisión debe tomarse exclusivamente entre Groenlandia y Dinamarca.
Aunque Nielsen mantuvo un tono diplomático, su mensaje evidenció la complejidad del escenario. Groenlandia depende económicamente de Dinamarca, pero enfrenta un creciente interés internacional por su posición estratégica.
Antecedentes de la tensión
La tensión no es nueva. Durante su anterior mandato, Trump ya planteó comprar Groenlandia, propuesta rechazada por Nuuk y Copenhague. Ahora, Washington retomó el interés con enfoque en defensa, recursos y expansión militar en el Ártico.
En enero de 2025, Trump afirmó que Estados Unidos necesitaba Groenlandia por “seguridad económica y nacional”, reactivando la controversia. En marzo de 2025, Dinamarca incrementó su gasto militar en la isla tras presiones internacionales, incluyendo nuevas capacidades de vigilancia, drones y refuerzo naval.
Durante mayo de 2026, medios europeos revelaron que Estados Unidos negociaba con Dinamarca una ampliación de infraestructura militar en Groenlandia y mayores capacidades operativas. Las conversaciones generaron preocupación en Nuuk y en varios gobiernos europeos por el alcance de las exigencias y el temor a una pérdida de autonomía groenlandesa.



