La divergencia transatlántica sobre el futuro del orden internacional
En la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio rindió homenaje a la historia y cultura europeas, reconociendo que Estados Unidos es "un hijo de Europa". Sin embargo, detrás de estas palabras diplomáticas se escondía una profunda divergencia estratégica que preocupa a los líderes del continente.
La brecha en la percepción de amenazas
Pronto quedó claro que el mensaje fundamental de la administración Trump permanece inalterado. La guerra de agresión de Rusia contra Ucrania apenas fue mencionada de pasada, a pesar de que para los europeos representa una preocupación fundamental. La defensa de Ucrania hoy es vista como vital para la seguridad futura de Europa, mientras que para Washington parece no merecer mayor atención.
Rubio presentó la visión Maga (Make America Great Again) de las últimas décadas, calificando el período posterior a la Guerra Fría como basado en una "ilusión peligrosa" y una "visión dogmática de comercio libre". El concepto de "orden global basado en reglas" fue descrito como un término sobreutilizado que ignora cinco milenios de historia humana.
El compromiso europeo con el sistema multilateral
Frente a este escepticismo, los europeos mantienen su convicción de que vale la pena preservar y fortalecer lo que queda del orden basado en normas. Reconocen que nunca fue perfecto, pero destacan sus logros históricos:
- Durante las décadas de paz posteriores a la Segunda Guerra Mundial, la población mundial se triplicó
- La economía global se multiplicó por quince
- Las redes de normas y acuerdos internacionales fueron factores clave en este progreso
La invasión rusa de Ucrania representa una violación flagrante del principio de integridad territorial, mientras que China ha ignorado sentencias internacionales sobre el Mar de China Meridional. A estas amenazas se suma que la propia administración Trump ha violado normas establecidas.
Acciones concretas de la Unión Europea
Lejos del discurso pesimista, Europa está tomando medidas concretas para fortalecer el sistema multilateral:
- Avanzando en nuevos acuerdos de libre comercio con el bloque sudamericano del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay)
- Negociando acuerdos comerciales con India
- Manteniendo el liderazgo en la lucha contra el cambio climático junto a otros socios internacionales
El ex primer ministro sueco Carl Bildt, presente en la conferencia, destacó que ningún europeo fuera de los extremos políticos comparte la actitud escéptica estadounidense. Para el continente, el desafío actual no es abandonar el sistema basado en normas, sino adaptarlo y defenderlo frente a múltiples amenazas simultáneas.
La conferencia de Múnich dejó en evidencia que, mientras Estados Unidos cuestiona los fundamentos del orden internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial, Europa se aferra a ellos como garantía de estabilidad y prosperidad futura. Esta divergencia marca uno de los puntos más delicados en la relación transatlántica actual.
