La visión europea del orden internacional frente al escepticismo estadounidense
En la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio rindió homenaje a la historia y cultura europeas, reconociendo que Estados Unidos es "un hijo de Europa". Estas palabras inicialmente resonaron positivamente entre los asistentes europeos, especialmente después de un año turbulento para las relaciones transatlánticas.
La brecha en la percepción de amenazas
Sin embargo, pronto quedó claro que el mensaje fundamental de la administración Trump permanece inalterado. La guerra de agresión de Rusia contra Ucrania apenas fue mencionada de pasada, a pesar de que para los europeos representa una preocupación fundamental. La defensa de Ucrania es vista como vital para la seguridad futura de Europa, mientras que para la administración Trump no merece mayor atención.
Esta diferencia en la percepción básica de amenazas revela una brecha innegable entre Estados Unidos y Europa, que se ha profundizado en los últimos años.
La crítica al orden global basado en normas
Antes de elogiar la historia europea, Rubio presentó la versión Maga (Make America Great Again) de los acontecimientos recientes. Argumentó que las décadas posteriores a la Guerra Fría se basaron en una "ilusión peligrosa" y una "visión dogmática de comercio libre y sin restricciones". Además, calificó el "orden global basado en reglas" como un término sobreutilizado que ignora las lecciones de cinco mil años de historia humana.
Otro miembro de la administración Trump presente en la conferencia, Elbridge Colby, nieto del exdirector de la CIA William Colby, señaló con satisfacción que solo había escuchado mencionar el término "orden global basado en reglas" una vez en una reciente reunión ministerial de la OTAN.
La defensa europea del sistema internacional
Ningún europeo, fuera de los extremos políticos del continente, comparte esta actitud escéptica hacia el orden internacional. Los líderes europeos reconocen que el sistema basado en normas nunca fue perfecto, pero también saben que sus logros tras el último conflicto sangriento entre grandes potencias han sido extraordinarios.
Durante las décadas de paz y estabilidad posteriores a la Segunda Guerra Mundial, la población mundial se triplicó y la economía mundial se multiplicó por quince. Las redes de normas y acuerdos globales fueron un factor clave en este progreso sin precedentes.
Amenazas actuales al sistema internacional
Actualmente, el orden global basado en normas enfrenta graves amenazas:
- La invasión rusa de Ucrania constituye una flagrante violación de una de sus normas más fundamentales: el respeto a la integridad territorial.
- China ha ignorado sistemáticamente las sentencias internacionales sobre sus reivindicaciones territoriales en el Mar de China Meridional.
- La propia administración Trump ha violado normas internacionales en múltiples ocasiones.
El esfuerzo europeo por fortalecer el sistema
Frente a estos desafíos, los europeos creen firmemente que vale la pena preservar lo que queda del orden basado en normas. De hecho, se están esforzando activamente por fortalecer muchos de sus pilares fundamentales:
- Los nuevos acuerdos de libre comercio de la Unión Europea con el bloque sudamericano del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) y con la India.
- La participación activa en la lucha contra el cambio climático, uniéndose a otros países comprometidos con este objetivo global.
- El mantenimiento de alianzas y compromisos internacionales a pesar de las presiones aislacionistas.
Como señaló Carl Bildt, ex primer ministro de Suecia, mientras Estados Unidos se distancia progresivamente del sistema internacional que ayudó a crear, Europa asume un papel cada vez más importante en su defensa y fortalecimiento. Esta divergencia estratégica marca un punto de inflexión en las relaciones transatlánticas y en la configuración del orden global para las próximas décadas.
