Estados Unidos y Venezuela sostienen conversaciones para integrar a la oposición política y a miembros independientes en el consejo de administración del Banco Central de Venezuela (BCV), un paso crucial para compartir el poder y combatir la corrupción en la institución, según fuentes cercanas al proceso.
Renovación del banco central
El BCV, como casi todas las instituciones venezolanas, fue cooptado por el gobierno durante un cuarto de siglo de régimen socialista. Restablecer su credibilidad es vital para el retorno del país petrolero a la comunidad internacional. Varios candidatos, entre políticos y académicos, han sido contactados para evaluar su disposición a servir, aunque las deliberaciones continúan y no hay decisiones definitivas.
De implementarse, la renovación del consejo fortalecería la credibilidad institucional del gobierno interino de la presidenta Delcy Rodríguez, quien dirige Venezuela desde que Estados Unidos capturó al líder Nicolás Maduro en enero. Sin embargo, los aliados del gobierno en el Congreso representan un obstáculo, tras haber frustrado el nombramiento de una figura opositora para la defensoría del pueblo.
Renuncias y cambios en la directiva
La presidenta del BCV, Laura Guerra, renunció la semana pasada, días después de que Estados Unidos suavizara las sanciones para permitir al banco reintegrarse al sistema financiero internacional. No está claro si Luis Pérez, vicepresidente designado para reemplazarla, continuará al frente del consejo directivo.
A principios de abril, la junta directiva y el segundo vicepresidente fueron invitados a abandonar sus cargos, y el 16 de abril entregaron sus informes finales a la presidencia del banco.
Reacciones y contexto
El gobierno interino de Venezuela calificó el informe de Bloomberg como "falso", sin dar detalles. La líder opositora María Corina Machado no comentó, y el Departamento de Estado de EE.UU. tampoco se pronunció.
Las reservas internacionales de Venezuela ascienden a US$13.600 millones, incluyendo US$5.000 millones en Derechos Especiales de Giro en el FMI, a los que el gobierno espera acceder próximamente.
Tras la captura de Maduro, el presidente Donald Trump declaró que EE.UU. dirigiría el país "hasta que podamos llevar a cabo una transición segura, adecuada y prudente". El secretario de Estado, Marco Rubio, esbozó un plan de tres fases: estabilización, recuperación y transición, asegurando que los ingresos petroleros se gestionarán "de manera que beneficien al pueblo venezolano, no a la corrupción ni al régimen".



