Pentágono tiene planes listos para una acción militar contra Irán
El Ejército de los Estados Unidos se encuentra en un estado de preparación avanzada para llevar a cabo un ataque militar contra Irán, según informes recientes del Pentágono. A pesar de esta disposición operativa, el presidente Donald Trump aún no ha tomado la decisión final de autorizar una acción bélica, lo que mantiene la situación en un delicado equilibrio geopolítico.
Tensión creciente en el Golfo Pérsico
La escalada de hostilidades se ha intensificado en las últimas semanas, tras una serie de incidentes en la región del Golfo Pérsico. Entre estos eventos, se destacan ataques a buques petroleros y el derribo de un dron estadounidense, hechos que han sido atribuidos por Washington a fuerzas iraníes o sus aliados. Estas acciones han llevado a un aumento significativo de la presencia militar estadounidense en la zona, con el despliegue de portaaviones y otras unidades navales.
Las opciones militares preparadas por el Pentágono incluyen una variedad de escenarios, desde ataques aéreos limitados hasta operaciones más extensas. Sin embargo, fuentes oficiales han señalado que cualquier acción requeriría una aprobación explícita de la Casa Blanca, proceso que aún está en evaluación. La cautela de Trump refleja preocupaciones sobre las posibles consecuencias regionales y globales de un conflicto abierto.
Reacciones internacionales y contexto diplomático
La comunidad internacional ha expresado su preocupación ante la posibilidad de un enfrentamiento armado. Países como Reino Unido, Francia y Alemania han llamado a la calma y abogado por soluciones diplomáticas, mientras que aliados regionales de EE.UU., como Arabia Saudita e Israel, han mostrado apoyo a una postura firme contra Irán. Por su parte, el gobierno iraní ha negado responsabilidad en los incidentes recientes y ha advertido sobre una respuesta contundente a cualquier agresión.
Este contexto se enmarca en un escenario más amplio de tensiones desde que EE.UU. se retiró del acuerdo nuclear con Irán en 2018 y reinstauró sanciones económicas. La estrategia de "máxima presión" de la administración Trump busca limitar la influencia iraní en Medio Oriente, pero ha generado fricciones que ahora amenazan con desembocar en un conflicto militar. Analistas señalan que, aunque las fuerzas estadounidenses están preparadas, la decisión final recae en un proceso político complejo y lleno de incertidumbre.