Analista desmonta justificación de ataque militar a Venezuela en debate internacional
En un reciente debate televisivo del programa Head to Head, conducido por el periodista Mehdi Hasan, se confrontaron posiciones sobre la intervención militar estadounidense en Venezuela. La participación del analista colombiano reveló las profundas falencias jurídicas en los argumentos presentados por Vanessa Neumann, exembajadora del gobierno paralelo de Juan Guaidó.
Las normas internacionales son claras e innegociables
Las normas internacionales sobre el uso de la fuerza son simples, claras y no admiten interpretaciones caprichosas. No existe justificación alguna en el derecho internacional para la operación militar estadounidense en territorio venezolano. Tampoco hay sustento legal para la pretensión de la administración estadounidense de declarar bajo su dominio al hemisferio occidental y a Europa.
Ninguna de las supuestas "razones" esgrimidas por personas como la doctora Neumann encaja en los parámetros que justifiquen el uso de la fuerza según el derecho internacional. Estados Unidos —y el sector de la oposición venezolana que representa Neumann, que no es toda la oposición— intenta hacer creer que el ataque puede justificarse bajo jurisdicción doméstica estadounidense.
Argumentos falaces y su desmontaje jurídico
Los argumentos presentados incluyen afirmaciones como "Maduro es un criminal prófugo que puede ser atrapado en cualquier lugar", "Maduro es un narcoterrorista" o "Maduro carece de legitimidad por perder las elecciones de 2024". A pesar de la posible veracidad de algunas proposiciones, cualquier profesional honesto del derecho internacional confirmaría que estas justificaciones son erróneas.
Los actos de agresión y los conflictos internacionales constituyen hechos concretos, no son etiquetas ni opiniones. La denominación que las partes beligerantes deseen atribuir a una operación militar resulta irrelevante para los fines del derecho internacional. La evaluación debe basarse exclusivamente en los hechos legales sobre el terreno.
La operación paralela y sus implicaciones
En este caso específico, hubo una operación policial que Estados Unidos ejecutó en paralelo a su operación militar. Esta supuesta "operación de aplicación de la ley" para "capturar" al señor Maduro no solo no redime la ilegalidad de la operación militar, sino que añade niveles adicionales de ilegalidad bajo el marco del derecho internacional.
Por un lado, hacer cumplir la ley interna en territorio de otro Estado sin la aquiescencia de ese Estado a través de canales adecuados constituye en sí mismo una violación del derecho internacional. Imaginen el escenario de 1998, cuando el juez español Baltasar Garzón emitió una orden de arresto contra el general Augusto Pinochet. ¿Podrían o deberían los españoles haber enviado su ejército para hacer cumplir tal orden? El sentido común indica que dicho escenario carece completamente de sentido.
Violación de inmunidades y soberanía
Por otro lado, la captura o secuestro del señor Maduro —las etiquetas son irrelevantes aquí— viola claramente las normas de inmunidad que protegen la posición del jefe de Estado de cualquier país. El derecho internacional presume la igualdad soberana de los Estados, y de esa presunción deriva la inmunidad de quienes representan tal soberanía.
En conclusión, el grado en que esa operación podría justificarse bajo la ley estadounidense resulta irrelevante para la cuestión de la legalidad y legitimidad de la operación militar en Venezuela según el derecho internacional.
Implicaciones globales de la falta de respuesta
Este asunto importa no solo a los venezolanos. El problema fundamental con la falta de justificación del ataque en Venezuela es la presunción de que, al hacerlo, Estados Unidos estaría reclamando algún tipo de derecho o licencia para acciones similares futuras.
Dado que el derecho internacional es un sistema descentralizado donde los Estados hacen leyes a través de su práctica y reclamaciones legales, la pregunta crucial no es qué derecho asiste a los estadounidenses para usar la fuerza unilateralmente. La verdadera pregunta es: ¿qué van a hacer los demás estados?
Si algunos estados siguen a Estados Unidos por este camino y abandonan al menos la pretensión de respetar el derecho internacional, el resultado pondría en duda la existencia misma y necesidad del derecho internacional para otros estados. Pero necesitamos el derecho internacional, especialmente las llamadas naciones más pequeñas.
Miles de años de historia y pensamiento nos enseñan que sin derecho internacional no hay seguridad, ni comercio, ni justicia, ni derechos humanos. Esto es lo que está ocurriendo en Ucrania, en Gaza, y ahora en Cuba.
La falta de respuesta y cuestionamiento firme al ataque del 3 de enero de 2026 por parte de otros estados, en particular los Estados europeos que forman parte de lo que se conoce como "Occidente", es extremadamente peligrosa. También para ellos, como puede verse en el caso del "reclamo" estadounidense sobre Groenlandia, parte de Dinamarca, país aliado en la OTAN.
Afortunadamente, varios países de América Latina han respondido adecuadamente. Todos deberíamos estar agradecidos por esa parte de Latinoamérica que lidera el mundo con su buen ejemplo de defensa del derecho internacional y la soberanía de los pueblos.



