Operación coordinada entre Estados Unidos e Israel culmina con la muerte del líder supremo iraní
En una operación de inteligencia y militar sin precedentes, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos e Israel ejecutaron un ataque preciso que resultó en la eliminación del ayatolá Alí Jamenei, líder supremo de Irán. La acción, que se llevó a cabo el sábado por la mañana en Teherán, aprovechó información de alta fidelidad recopilada durante meses sobre los patrones de movimiento y ubicaciones de Jamenei.
Preparativos y ajuste del ataque basado en inteligencia crítica
Según fuentes familiarizadas con la operación, la CIA había estado siguiendo de cerca a Jamenei, logrando determinar con certeza sus hábitos y localizaciones. La agencia se enteró de una reunión de altos cargos iraníes programada para el sábado en un complejo gubernamental en el corazón de Teherán, donde se confirmó la presencia del líder supremo. Esta información crucial llevó a Estados Unidos e Israel a ajustar el momento del ataque, originalmente planeado para la noche, para capitalizar la oportunidad.
La coordinación entre ambos países fue estrecha, reflejando un intercambio profundo de inteligencia desarrollado especialmente tras la guerra de 12 días del año pasado. La operación demostró el fracaso de las precauciones de seguridad iraníes en un contexto de señales claras de preparación para la guerra.
Ejecución del ataque y objetivos alcanzados
Israel, utilizando inteligencia estadounidense y propia, desplegó aviones de combate armados con municiones de largo alcance y gran precisión. El ataque comenzó alrededor de las 6 a.m. hora israelí, y dos horas y cinco minutos después, misiles impactaron el complejo gubernamental en Teherán. En el momento del impacto, altos cargos de seguridad nacional iraníes se encontraban en un edificio, mientras que Jamenei estaba en una construcción cercana.
Un funcionario de defensa israelí describió el ataque como una "sorpresa táctica" que logró superar los preparativos iraníes. Entre los objetivos eliminados se confirmaron:
- Almirante Ali Shamkhani, jefe del Consejo Militar.
- Mohammad Pakpour, comandante en jefe del Cuerpo de Guardias Revolucionarios Islámicos.
- Otros altos mandos como Aziz Nasirzadeh y Seyyed Majid Mousavi.
La agencia estatal de noticias iraní, IRNA, confirmó posteriormente las muertes de Shamkhani y Pakpour.
Antecedentes y mejora de la inteligencia
La planificación para este ataque se remonta a meses atrás, con el presidente Donald Trump afirmando en junio que Estados Unidos conocía la ubicación de Jamenei y podría eliminarlo. Un exfuncionario estadounidense indicó que la red de inteligencia utilizada entonces fue la base para la operación del sábado, pero con mejoras significativas en la recopilación de datos.
Durante la guerra anterior, Estados Unidos obtuvo información valiosa sobre las comunicaciones y movimientos del líder supremo y el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica bajo presión, lo que permitió refinar la capacidad de rastreo y predicción. Además, se reunieron datos concretos sobre la ubicación de oficiales de inteligencia iraníes, llevando a ofensivas de seguimiento que diezmaron a altos cargos de los servicios de inteligencia, aunque el máximo responsable logró escapar.
La Casa Blanca y la CIA declinaron hacer comentarios sobre la operación, manteniendo un perfil discreto ante este evento de alto impacto geopolítico.
