Daniel Ledesma: El camino desde la Comuna 13 hasta liderar la YMCA en Medellín
Daniel Ledesma, actual director de la sede de Medellín de la YMCA, organización no gubernamental internacional con profunda trayectoria en trabajo social, narra su extraordinario recorrido desde los barrios populares hasta el liderazgo comunitario. Su historia personal se entrelaza con la transformación de uno de los sectores más emblemáticos de la ciudad.
Infancia en El Coco: Los juegos que marcaron una perspectiva
"Crecí en El Coco, un sector de la Comuna 13", relata Ledesma con claridad emocional. "Fue una infancia de juegos en la calle, con amigos, recorriendo las piscinas públicas de San Javier, donde veíamos la realidad de la Comuna desde otra perspectiva, con naturalidad". Su núcleo familiar, compuesto por su madre, padre y hermano, se caracterizaba por el trabajo constante, la honradez y la humildad. Desde temprana edad, Daniel comprendió que la Comuna 13 contenía múltiples realidades, y que al recorrerla se experimentaba de manera diferente a como se percibía desde fuera.
El despertar social: La universidad como punto de inflexión
La verdadera comprensión de lo que significaba ser originario de la Comuna 13 llegó cuando Ledesma inició sus estudios de Trabajo Social en la universidad. "Solo con decir que era de allá, las personas querían escucharme cuando se hablaba del conflicto armado y de la memoria", explica. En ese momento, él no entendía por qué generaba tanto interés, pues había naturalizado completamente la violencia, creyendo que todas las personas habían vivido experiencias similares.
Fue en una mesa de derechos humanos en el municipio de Bello donde comenzó a cuestionar el conflicto, a problematizarlo y a iniciar un trabajo con las personas del territorio alrededor de estas temáticas cruciales. Este proceso marcó el inicio de su compromiso con la transformación social.
El vínculo con la YMCA: De beneficiario a director
La relación de Ledesma con la YMCA comenzó en 2014 como beneficiario de uno de sus programas. En ese entonces, era uno más de los jóvenes a quienes rara vez se les preguntaba sobre sus aspiraciones futuras. "La pregunta '¿qué quiere ser?' casi nunca nos la hacían", recuerda, "porque uno no conocía a nadie mayor de 20 años, más allá de los papás".
Tras un período de alejamiento, regresó en 2019 para ejercer liderazgo en el asentamiento humano informal Nueva Jerusalén. La YMCA lo contactó para trabajar con su grupo de jóvenes en el proyecto PaZaLaPaz, iniciativa que la organización mantiene desde hace 23 años. Esta reintegración marcó el comienzo de su ascenso dentro de la estructura organizacional.
El retorno a la comuna: Catarsis diaria e inspiración colectiva
Volver a la Comuna 13 para realizar trabajo social después de haberla vivido representa para Ledesma "una catarsis diaria". Habiendo abandonado el sector en 2018 debido a un conflicto con grupos BACRIM, su retorno ha estado cargado de emociones complejas. "Uno recuerda mucho a los que faltan, a quienes murieron en el camino", confiesa, "también piensa en lo que no hizo, en lo que hubiera querido hacer".
Sin embargo, desde la perspectiva colectiva, encuentra profunda inspiración. "Es entender que nosotros nos fuimos, pero muchos se quedaron y siguieron". Destaca historias de resiliencia como la de una madre que perdió a su hijo en 2018 por una granada y que ha continuado la lucha social. Esta dualidad entre el duelo personal y la motivación colectiva define su labor actual.
La metodología de la YMCA: Construyendo apuestas de vida
Cuando los jóvenes llegan a la YMCA, se encuentran con una pregunta fundamental: "¿Cómo va a apostar por sí mismo?". Desde este interrogante comienzan a construir su camino dentro de la organización, que trabaja bajo cuatro pilares estratégicos:
- Mundo Justo: Aborda movilización social, equidad e inclusión
- Planeta Sostenible: Reúne acciones para cuidar el medio ambiente
- Comunidad y Bienestar Primero: Enfocado en salud integral con énfasis en salud mental
- Trabajo con Propósito: Relacionado con medios de vida significativos
Ledesma enfatiza que los jóvenes no comienzan hablando de objetivos de desarrollo sostenible, sino compartiendo "qué le duele, qué le preocupa, qué lo hace sentirse pequeño o grande". A partir de estas conversaciones auténticas desarrollan sus apuestas de vida, siempre atravesadas por el servicio comunitario.
Transformación de la sede: De vivienda a espacio comunitario
La casa de la YMCA en la Comuna 13 ha sido su sede desde 2001, manteniéndose operativa incluso durante las operaciones militares en el sector. Actualmente, la organización está remodelando y modernizando este espacio que originalmente fue diseñado como vivienda y no facilitaba adecuadamente eventos o encuentros comunitarios.
"Hemos tenido jóvenes con movilidad reducida que no podían integrarse plenamente", explica Ledesma. La transformación busca convertirla en un verdadero espacio comunitario, con todo el primer piso disponible para las personas del sector, mientras el segundo se destinará a funciones administrativas, reuniones y eventos organizacionales.
Construcción de oportunidades: La acción política de creer
Para Ledesma, construir oportunidades requiere "tomar una acción política: creer en la población que va a ser beneficiaria". Relata el ejemplo del proyecto Memorial de las Ausencias, una galería viva liderada por Juan, un joven que asumió esta responsabilidad a los 15 años.
"Si la YMCA llama a un joven y le dice 'mire, tenemos esto, ¿le interesa?', pero no le cree -no le responde a las reuniones, no lo acompaña a hablar con proveedores, no le da un lugar en las inauguraciones-, el joven no va a asumir esa acción política ni ese liderazgo", argumenta. Esta decisión fundamental de creer en las capacidades de la población convocada es, según su experiencia, lo que diferencia proyectos transformadores de meras actividades aisladas.
