Cada día es un nuevo comienzo, una oportunidad para empezar de nuevo sin importar los errores que creemos haber cometido. Más que errores, son aprendizajes que, aunque a veces dolorosos, al mirarlos de frente, aceptarlos, asumirlos, actuar y agradecer, nos ayudan a dar pequeños saltos cuánticos en una eterna evolución.
El movimiento constante del universo
El universo está en constante movimiento, y nada es igual de un día para otro. Nosotros, como parte de él, también somos movimiento. Siempre podemos volver a comenzar. Cada día trae cosas nuevas; solo necesitamos entrenarnos para verlas y encontrarles el lado positivo. Cambiar nuestras posturas radicales y críticas por pensamientos más positivos es clave. La conciencia colectiva comienza con la individual.
Es un trabajo diario, pero como dice el dicho: 'Si nos levantamos con el pie correcto, comenzamos bien el día'.
Lecciones de grandes maestros
Incluso los grandes maestros pasaron por momentos difíciles para encontrar claridad e iluminación. Jesús, Buda, Melo, y otros como Mandela, Gandhi y Mojica, sufrieron persecuciones y maltrato, pero supieron engrandecerse y dejar grandes lecciones.
La herencia de generaciones pasadas
Todo está en permanente cambio. Somos herederos de muchas generaciones pasadas; según el dicho, tenemos más de treinta tatarabuelos, y en nuestros genes viene algo de cada uno de ellos: sus traumas y también sus dichas. Lo importante es entenderlo y hacernos cargo de lo que nos corresponde.
Vivir cada día como un renacer
Todos los seres humanos tenemos la posibilidad de vivir cada día como si fuera un nuevo renacer y también como si fuera el último, intentando vivir cada instante y cada experiencia para enriquecer nuestro diario caminar.
Cuando somos niños, somos inocentes. Al entrar en la edad adulta, se disparan los miedos, las dudas y muchos traumas que cargamos en la mochila que empacaron nuestros abuelos y padres, sin permitirnos escoger el cargamento. Qué bonito sería poder vivir siempre en la inocencia infantil; dicen que en nuestros últimos años podemos recobrar esa belleza de mirar la vida sin prejuicios.
Pero también depende de cada uno entender eso y modificar los comportamientos heredados que no nos gustan y que generan ansiedad y malestar, tanto a nosotros como a los demás.
Tiempos acelerados y búsqueda de equilibrio
Vivimos en tiempos acelerados, llenos de información externa. Cada día se nos dice algo distinto y una opinión diferente, llenándonos la cabeza de pensamientos que, en vez de ayudar, generan confusión. Por eso es importante tener tiempo para visitar la naturaleza, meditar y llenarnos de buena energía, tan difícil de encontrar en las redes, que a menudo están llenas de odios, envidias y comparaciones.
Yo sé que es fácil para mí decirlo o escribirlo, pero créanme que todos los días combato con demonios y dragones, pero también tengo la ayuda de ángeles alados y hermosos. Los días podemos comenzar de nuevo. ¡Vamos que sí se puede!



