Adriana Tisoy: la lideresa inga de 25 años que defiende su cultura con tejidos y memoria
Adriana Tisoy: lideresa inga defiende cultura con tejidos y memoria

Adriana Tisoy: la joven guardiana de la cultura inga en Putumayo

Con apenas 25 años, Adriana Tisoy se ha convertido en una de las voces más representativas de la nueva generación de liderazgos indígenas en Colombia. Hace dos semanas, esta joven lideresa inga del sur de Putumayo hizo historia para su comunidad al recibir una mención honorífica en el prestigioso premio Mujer Cafam 2026, un reconocimiento que valida su incansable trabajo por la preservación cultural y la paz en su territorio.

Un legado familiar que se transforma en misión

La conexión de Adriana con este premio tiene raíces profundas. En 2008, cuando era apenas una niña, vio con orgullo cómo su madre era postulada como Mujer Cafam Putumayo. Dieciocho años después, la hija recoge los frutos de esa semilla sembrada, transformando el legado familiar en una misión comunitaria que busca garantizar la supervivencia cultural y el desarrollo económico de su pueblo.

"Este es el resultado de un proceso en el que se cuida a las mujeres y en el que avanzamos juntas hacia el mismo objetivo: sembrar y, después de años, recoger la cosecha y sus frutos", afirma Adriana con la sabiduría de quien ha aprendido que los procesos culturales requieren paciencia y persistencia.

Tres pilares para la resistencia cultural

La apuesta de Adriana se sostiene en tres caminos fundamentales que ha identificado como esenciales para la supervivencia cultural:

  • El tejido ancestral como forma de conocimiento y expresión cultural
  • Las artesanías tradicionales como medio de sustento económico
  • La recuperación de la memoria histórica como antídoto contra el olvido

Estos pilares no son abstractos, sino que se materializan en iniciativas concretas que ya están dando resultados tangibles en Putumayo.

Sumaglla Manoy: un emprendimiento contra el olvido

Desde hace cinco años, Adriana lidera Sumaglla Manoy, un emprendimiento comunitario que comenzó como una pequeña barrera contra la desaparición cultural y que hoy impacta a aproximadamente 3.000 niños y jóvenes anualmente. Este proyecto busca vincular a mujeres y jóvenes en:

  1. Las tareas de tejido tradicional
  2. Procesos de cuidado del territorio
  3. La formación de la próxima generación de líderes indígenas

El trabajo ha sido tan significativo que Artesanías de Colombia se interesó en sus productos, visitó directamente su vereda en Putumayo y vinculó a Adriana y a las demás tejedoras ingas a ferias comerciales nacionales. La organización ha destacado que "Adriana es una guardiana del territorio y la memoria. Su trabajo fortalece la identidad cultural, la lengua y los saberes, pero también robustece el buen vivir de las mujeres jóvenes y las familias indígenas de Putumayo".

El contexto de amenazas: guerra y pérdida cultural

El trabajo de Adriana adquiere dimensiones heroicas cuando se comprende el contexto en el que se desarrolla. Los ingas han tenido que adaptarse a vivir en tiempos de guerra, con la Corte Constitucional describiendo en 2009 como "crítica" la realidad que enfrentaban por el conflicto armado.

Pero la violencia no era la única amenaza. Según el informe final de la Comisión de la Verdad, de los 117 pueblos indígenas que existen en Colombia, al menos 68 enfrentan riesgo de exterminio. Este peligro puede ser físico, por desplazamientos o destrucción de territorios, pero también cultural, cuando las tradiciones y conocimientos dejan de transmitirse entre generaciones.

Recuperando la palabra: literatura trilingüe para nuevas generaciones

Frente a la desaparición progresiva del idioma inga y la escasez de materiales escritos sobre su historia, Adriana reunió a un grupo de mujeres para emprender una tarea monumental: recuperar las historias de los sabedores y ancianos del territorio.

Visitando casa por casa, escucharon y recopilaron relatos sobre la cosmovisión inga, escribiéndolos para evitar que se perdieran con el tiempo. Este trabajo dio frutos extraordinarios en 2024, cuando Adriana y varias mujeres de su familia lograron presentar en la Feria Internacional del Libro de Bogotá una colección de historias cortas dirigidas a niñas y niños, escritas en inga, kichwa y español.

Esta iniciativa se convirtió en uno de los primeros proyectos literarios que combinan la lengua de los ingas con el español para transmitir relatos propios a las nuevas generaciones, creando un puente entre la tradición oral y la escritura contemporánea.

Un futuro tejido con hilos de memoria

Para Adriana, preservar la cultura no es solo recordar el pasado, sino garantizar que las nuevas generaciones tengan herramientas para sostener el futuro de su pueblo. En un territorio donde el conflicto amenazó durante décadas con borrar la memoria de los ingas, ella ha decidido que su camino será reconstruirla, tejido a tejido, palabra por palabra.

"Este será nuestro legado para el futuro, que el tejido y la memoria continúen en el tiempo y, mientras eso se hace, sean otras mujeres las que sean las responsables de construir el futuro de los ingas", concluye con la determinación de quien sabe que está sembrando semillas para cosechas que otros recogerán.

Con su reconocimiento en el premio Mujer Cafam 2026, Adriana Tisoy no solo valida su trabajo personal, sino que ilumina el camino para una nueva generación de liderazgos indígenas que entienden que la verdadera resistencia cultural se construye día a día, con paciencia, creatividad y un profundo amor por las raíces que los sostienen.