La educación política como antídoto contra la abstención y malos electores en Colombia
Educación política: solución a malos electores y abstención en Colombia

La educación política como solución fundamental para Colombia

El problema electoral en Colombia no radica principalmente en la calidad de los candidatos, sino en la formación de los electores que, con frecuencia, se dejan embaucar por promesas que no solo no se cumplirán, sino que en muchos casos sería preferible que nunca se materializaran. Esta es la tesis central del arquitecto Benjamin Barney Caldas, quien analiza las profundas carencias en la formación ciudadana del país.

Formación integral del ciudadano urbanita

Una verdadera educación política debe abarcar múltiples dimensiones: formación cívica, conocimiento institucional, comprensión urbana y desarrollo estético. El objetivo final es formar ciudadanos cultos y urbanitas, no meros habitantes de las ciudades. Esto implica que los colombianos deben:

  • Entender que la belleza urbana trasciende los monumentos y se relaciona con la vida cotidiana
  • Conocer la geografía e historia de sus ciudades
  • Comprender las normas urbanas y arquitectónicas, así como sus propósitos fundamentales
  • Saber cómo funcionan los gobiernos nacional, departamental y municipal
  • Reconocer plenamente sus derechos, deberes y responsabilidades como ciudadanos

Solo con esta formación integral estará el ciudadano habilitado para participar responsablemente en las elecciones, seleccionando candidatos por sus propuestas concretas, formación académica, experiencia demostrable, honradez comprobada y trayectoria personal.

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Las ciudades como eje de la civilización moderna

En la tercera década del siglo XXI, las ciudades se han convertido en espacios ineludibles para la mayoría de la población mundial. En Colombia, aproximadamente tres cuartas partes de los habitantes viven en zonas urbanas, mientras que el resto depende económicamente de ellas. Las ciudades, que dieron origen a la civilización, deben transformarse en espacios más seguros, funcionales, confortables, estimulantes, bellos y emocionantes.

"Habitar en ciudades como urbanitas civilizados debería ser una experiencia grata y estimulante en múltiples sentidos", señala Barney Caldas. Sin embargo, muchos de los graves problemas de convivencia en las ciudades colombianas -desde la violencia intrafamiliar hasta los accidentes de tránsito, pasando por conflictos vecinales que causan más muertes que el conflicto armado- se deben parcial o totalmente a que los colombianos no han sido educados para vivir en entornos urbanos.

El drama de la abstención electoral

El primer obstáculo a superar es la alta abstención que ha caracterizado históricamente los procesos electorales colombianos. Esta realidad ha permitido que candidatos a diversos cargos y niveles sean elegidos con los votos de poco más de la mitad de quienes acuden a las urnas, quienes a su vez representan apenas la mitad de los ciudadanos habilitados para votar.

"El problema fundamental no son los malos candidatos, sino los malos electores", enfatiza el arquitecto. Estos electores, por ignorancia, ingenuidad, resentimientos, complejos o por creerse astutos, se dejan engañar por promesas que raramente se cumplen. La abstención mayoritaria ha sido una constante preocupante en el país, pero si quienes tradicionalmente se abstienen votaran al menos en blanco, se daría un paso significativo hacia una participación ciudadana más activa en el destino de sus ciudades, departamentos y de la nación completa.

Hacia un sistema electoral más representativo

Finalmente, se requiere avanzar hacia una educación política que permita implementar, mediante referendo, el voto por orden de preferencia (también conocido como voto ranqueado o preferencial). Este sistema innovador permite a los votantes ordenar a sus candidatos u opciones en una secuencia de primera, segunda, tercera preferencia, en lugar de limitarse a votar por una sola opción.

En este modelo, cuando candidatos obtienen votaciones similares, se suman las preferencias secundarias y terciarias que hayan recibido, permitiendo que gane quien haya sido considerado por más votantes como primera, segunda o tercera opción. De esta manera, se elige al candidato que llega a más personas o, en caso de consultas sobre opciones específicas, se selecciona la alternativa que convence a un mayor número de ciudadanos.

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Benjamin Barney Caldas, arquitecto de la Universidad de los Andes con maestría en historia de la Universidad del Valle, ha sido docente en varias instituciones de educación superior en Cali y continúa su labor académica en la Escuela de Arquitectura y Diseño Isthmus en Panamá. Miembro de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y la Fundación Salmona, escribe en El País desde 1998, aportando su visión crítica sobre el desarrollo urbano y la formación ciudadana en Colombia.