Cartagena: Vecino transforma basurero en zona verde con su esfuerzo cívico
Vecino de Cartagena convierte basurero en zona verde con civismo

Un ejemplo de civismo ambiental que transforma Cartagena

La teoría sobre el desarrollo integral de las ciudades, construida durante más de cuatro décadas de trabajo comunitario, formación académica y experiencia en administración pública, señala que para alcanzar niveles óptimos de progreso social se requiere la intervención masiva de la comunidad. Esto implica aportar recursos y adoptar comportamientos que fomenten ambientes de civilidad y respeto, elementos fundamentales para el avance urbano.

El camino interrumpido de Cartagena hacia el progreso

En Cartagena, este proceso ha comenzado, aunque se ve interrumpido periódicamente y luego se retoma. Por ello, es crucial que la pedagogía colectiva sea masiva y permanente, con la participación activa de los medios de comunicación y las organizaciones socio comunitarias. A pesar de los desafíos, no todo está perdido: existen semillas sembradas en programas anteriores que han caído en tierra fértil, dando frutos en ciudadanos comprometidos.

La historia inspiradora de Samir Ramos Martínez

Un ejemplo notable es el señor Samir Ramos Martínez, vecino del barrio Canapote e hijo del famoso ampáyer de béisbol Pedro Ramos. Hace siete años, al observar que la zona aledaña bajo el puente peatonal que conecta los barrios Canapote y Crespo se estaba convirtiendo en un basurero, decidió tomar acción. Delimitó el área con avisos de "Prohibido arrojar desechos", cortó el césped y procedió a limpiar para sembrar árboles, transformando gradualmente el espacio.

El apoyo comunitario y la dedicación incansable

La labor del señor Ramos no ha sido sencilla, pero ha contado con el respaldo de otros vecinos, como la señora Mireya Drossos, quien aporta bolsas para recoger desechos. Cada mañana, se le ve con palas, picos, escobas y otras herramientas, realizando mantenimiento a lo que hoy es una bonita y limpia zona verde. Este espacio atrae hermosas aves que engalanan el paisaje, ofreciendo un respiro ambiental en medio de la ciudad.

Un acto de civismo desinteresado que merece reconocimiento

Cualquier transeúnte desprevenido podría pensar que este conciudadano recibe un pago por ser el guardián ambiental del sector, pero no es así. Su actuación refleja la conciencia de sus dimensiones y valores humanos, aportando fuerza y dedicación en beneficio de la sociedad sin ningún interés particular. Este comportamiento cívico es un ejemplo de abnegación y civismo ambiental que Cartagena necesita replicar en todas sus localidades.

Llamado a la acción y apoyo institucional

Es imperativo que en todas las Unidades Comuneras de Gobierno urbanas y rurales, barrios y sectores, surjan más ciudadanos comprometidos con el saneamiento ambiental y las buenas costumbres. Sería muy positivo que la Administración distrital, a través del EPA, estudiara la posibilidad de apoyar económicamente a personas como Samir Ramos, quienes merecen reconocimiento por su invaluable contribución al bienestar colectivo y al desarrollo sostenible de la ciudad.