Gatos domésticos presentan altos niveles de BPA por exposición a objetos del hogar
Gatos domésticos con altos niveles de BPA por objetos del hogar

Gatos domésticos presentan altos niveles de BPA por exposición a objetos del hogar

La presencia de sustancias químicas en el entorno cotidiano ha vuelto a centrar la atención científica tras un estudio internacional que analizó la exposición de gatos domésticos al bisfenol A (BPA). La investigación descubrió que los felinos que viven exclusivamente dentro de casa presentan concentraciones significativamente más elevadas de este compuesto en su pelo que aquellos que tienen acceso al exterior.

El hogar como fuente constante de exposición

El estudio examinó muestras de pelo de 70 gatos clínicamente sanos, con edades comprendidas entre 1 y 15 años. Los resultados fueron reveladores: en el 97% de las muestras se identificó BPA por encima del nivel mínimo detectable, con una concentración máxima que alcanzó los 955,4 pg/mg.

Las diferencias según el estilo de vida fueron particularmente notables:

  • Gatos con acceso al exterior: media de 25,9 ± 8,1 pg/mg
  • Gatos exclusivamente en interiores: media de 79,5 ± 162,2 pg/mg

Estos datos refuerzan la hipótesis de que el entorno doméstico, con su exposición continua a muebles, alfombras, electrodomésticos y otros objetos, constituye una fuente constante de contacto con esta sustancia química.

El bisfenol A: un disruptor endocrino omnipresente

El BPA, cuyo nombre químico completo es 4,4′, (propano-2,2-diil)difenol, fue sintetizado a finales del siglo XIX y desde la década de 1930 se utiliza ampliamente como plastificante en la producción de policarbonatos. Actualmente forma parte de numerosos productos de uso diario:

  1. Envases y botellas para alimentos y bebidas
  2. Electrodomésticos y dispositivos electrónicos
  3. Piezas de automóviles y muebles
  4. Pinturas, barnices y materiales odontológicos

La producción mundial de este compuesto supera los 5 mil millones de toneladas anuales, lo que ha favorecido su liberación masiva al ambiente. Debido a que su estructura química es similar a la de los estrógenos, el BPA está clasificado como un disruptor endocrino, capaz de interferir en el sistema hormonal y alterar funciones biológicas en distintos organismos.

Variaciones según edad y condición corporal

La investigación también encontró diferencias significativas según la edad de los animales:

  • Gatos jóvenes (hasta 2 años): media de 137,1 ± 248,4 pg/mg
  • Adultos (2-6 años): media de 27,9 ± 12,1 pg/mg
  • Mayores (más de 6 años): media de 52,4 ± 57,6 pg/mg

Un hallazgo particularmente interesante fue la diferencia según la condición corporal: los gatos con peso considerado normal presentaron concentraciones más altas de BPA que aquellos con obesidad. Los investigadores reconocen que este resultado es difícil de interpretar, ya que el BPA ha sido asociado en otros estudios con alteraciones metabólicas y obesidad, y aún se desconocen detalles sobre su metabolismo y acumulación en el pelo felino.

Exposición compartida entre humanos y mascotas

El estudio concluye que la convivencia estrecha entre humanos y mascotas implica una exposición compartida a compuestos presentes en el entorno doméstico. Además del contacto directo con objetos del hogar, los investigadores mencionan como posibles fuentes adicionales:

  • Alimentos comerciales para mascotas
  • Juguetes para animales
  • Productos cosméticos para mascotas

Según información de la Clínica Mayo, pequeñas cantidades de BPA pueden migrar desde envases hacia alimentos y líquidos. Aunque diversas investigaciones han explorado su posible impacto en el desarrollo y en enfermedades como hipertensión o diabetes tipo 2, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) sostiene que, en niveles bajos presentes en algunos alimentos, el compuesto es considerado seguro, aunque continúa revisando la evidencia científica disponible.

Este estudio internacional pone de manifiesto la necesidad de continuar investigando los efectos de los disruptores endocrinos en la salud animal y humana, especialmente considerando la exposición continua a través de objetos cotidianos en nuestros hogares.