En la mañana de este viernes 15 de mayo, las autoridades del sector ambiental y de gestión del riesgo de desastres ofrecieron una rueda de prensa para actualizar el panorama y las proyecciones sobre el fenómeno de El Niño. La directora del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), Ghisliane Echeverry, explicó que, aunque hay certeza científica de que este fenómeno se dará durante el segundo semestre del año, hubo una actualización de las organizaciones de monitoreo internacional indicando que podría darse en el próximo trimestre (junio, julio y agosto). La probabilidad de que esto ocurra es del 82 %.
Dicho de otra manera, frente a los anteriores escenarios, el fenómeno de El Niño llegaría antes de lo esperado. Además, la directora del Ideam también aseguró que ya se descartó la posibilidad de que sea un fenómeno moderado. Según Echeverry, “las probabilidades que estamos manejando ahora son que sea fuerte o muy fuerte”.
¿Por qué se llama fenómeno de El Niño?
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) aclara que El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno natural recurrente que influye notablemente en las pautas climáticas de diversas partes del mundo. El ENOS suele producirse entre cada dos y siete años y su duración oscila aproximadamente entre los 9 y los 12 meses. Se caracteriza por la fluctuación de las temperaturas oceánicas en el Pacífico ecuatorial, así como por la aparición de cambios en las condiciones atmosféricas. Este fenómeno tiene tres fases: condiciones características de El Niño, condiciones características de La Niña y condiciones neutras. El término El Niño fue empleado por primera vez hace siglos por pescadores de Perú y Ecuador para referirse a las aguas inusualmente cálidas que, justo antes de Navidad, causaban una reducción de sus capturas.
¿El fenómeno de El Niño que viene será un “Súper Niño”?
En los últimos meses, distintos medios de comunicación y publicaciones en redes sociales han alertado sobre la posibilidad de que se presente un “Súper Niño”. Sin embargo, la OMM ha aclarado que no utiliza este término ni otros relacionados, como “superepisodio de El Niño”, porque no forma parte de clasificaciones operativas normalizadas. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) y el Ideam tampoco se refieren de esta manera al fenómeno. No obstante, durante la rueda de prensa, la directora del Ideam aseguró que se espera que sea un fenómeno “fuerte o muy fuerte”. Un reporte de la NOAA emitido este jueves señalaba que, si bien la confianza de que El Niño surja ha aumentado, “aún existe una incertidumbre considerable respecto a la intensidad máxima del evento”. La NOAA agregó que “los eventos más fuertes no garantizan impactos más severos; solamente aumentan la probabilidad de ciertos impactos”.
Posibles impactos del fenómeno de El Niño en Colombia
En la rueda de prensa, la ministra (e) de Ambiente, Irene Vélez, aseguró que las regiones más afectadas serán el Caribe, el Pacífico y la Andina. “Es muy importante empezar a hacer campañas de ahorro de agua y energía, prevención de incendios, reducción de impactos sobre la fauna local”, agregó. Desde la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), el Minambiente y el Ideam citaron a un comité que se realizará el próximo viernes 22 de mayo, con participación de autoridades departamentales, municipales y ambientales regionales. Vélez señaló que muchas medidas “no vendrán del Gobierno nacional”, sino que el ahorro de agua y energía, así como las decisiones de un eventual racionamiento, serán competencia de las autoridades locales.
El fenómeno de El Niño podría llegar al país en un momento en que se han acumulado diferentes fenómenos meteorológicos atípicos. “Estamos en un momento de crisis climática muy compleja”, añadió la directora del Ideam. Uno de esos fenómenos ocurrió a inicios de 2026, con la llegada de un frente frío que causó un incremento en las precipitaciones durante enero y febrero, meses caracterizados por tener pocas lluvias. Lo contrario ha ocurrido durante marzo, abril y mayo, meses que suelen ser más lluviosos, pero que han registrado temperaturas anómalas en varias regiones, principalmente en el Caribe, y lluvias por debajo de lo esperado. Esto ha llevado, según Echeverry, a que “las cuencas no están en bajos niveles, pero sí están en descenso”. En este escenario, El Niño llegará a “superponerse” con estos otros fenómenos atípicos.
Por esto, la ministra (e) de Ambiente invitó a “tomar medidas complementarias, más allá de lo energético”. Sin embargo, las tres autoridades fueron claras en que, más allá de los lineamientos del Gobierno nacional, las decisiones de preparación y mitigación de los efectos en el abastecimiento de agua y energía estarán a cargo de autoridades locales.



