El 'Corredor de Vida' en el Cesar: avances y dudas sobre la transición energética post-carbón
Corredor de Vida en Cesar: avances y dudas en transición post-carbón

El 'Corredor de Vida' en el Cesar: avances y dudas sobre la transición energética post-carbón

El Gobierno de Gustavo Petro, en 2022, llegó con la promesa de convertir al corredor minero en el "piloto de la transición energética", con el objetivo de recuperar actividades económicas que no estuvieran vinculadas a la minería. Esta iniciativa busca transformar una región históricamente dependiente del carbón, tras el cierre de minas como las de Prodeco, que dejó a miles de trabajadores y comunidades en la incertidumbre.

El impacto del cierre minero y la pandemia

La Asociación de Gestores Integrales al Servicio del Medio Ambiente (Asogemed) inició 2020 con la expectativa de tener su mejor año de producción de árboles para Prodeco y la Gobernación del Cesar. Sin embargo, la pandemia por covid-19 las obligó a parar, y un año después, Prodeco anunció el fin de la operación de sus dos minas de carbón, afectando a alrededor de 12.000 trabajadores directos e indirectos en municipios como La Jagua de Ibirico, El Paso, Becerril y Agustín Codazzi. "Nos dijeron que nos tocaba esperar para retomar el contrato. Ya vamos para seis años y seguimos esperando", cuenta Elizabeth Hernández, representante legal de Asogemed.

Primeros resultados del 'Corredor de Vida'

La semana pasada, a pocos meses de terminar su mandato, la ministra de Ambiente (e), Irene Vélez, entregó los primeros resultados del llamado "corredor de vida y biodiversidad". Las acciones implementadas incluyen:

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  • Restauración ecológica en más de 1.200 hectáreas.
  • Fortalecimiento de asociaciones productivas y agrícolas.
  • Implementación de soluciones para riego y conectividad eléctrica.

El Consorcio Alma-Natura, conformado por la Fundación Natura y la Fundación Alma, estableció 50 acuerdos prediales de conservación con comunidades de siete municipios, fortaleciendo viveros como el de Asogemed. Proyectos como "Naranjable", que vendía derivados de naranja a las minas, también se beneficiaron con mejoras técnicas.

Beneficios tangibles para las comunidades

"Yo estaba pagando recibos de luz entre COP 200.000 y COP 300.000 pesos. Ahora pago alrededor de COP 90.000", cuenta Sandra López, lideresa de la Asociación Nacional de Mujeres Campesinas, Negras e Indígenas en La Jagua de Ibirico. En su vivienda instalaron paneles solares que abastecen un refrigerador para conservar productos lácteos, reduciendo pérdidas y costos energéticos.

La preocupación por una segunda etapa

Durante el evento de presentación en Valledupar, la pregunta clave fue: ¿habrá segunda etapa? "Nosotros confiamos en que sí, porque ¿cómo nos van a dejar iniciados? Ya hicimos una etapa, vamos a terminar", señala Hernández. Sin embargo, los recursos no están asegurados. Esta primera fase se implementó con COP 12.000 millones del Fondo para la Vida y la Biodiversidad, pero el proyecto completo requiere cerca de COP 70.000 millones para una transformación significativa.

Retos y futuro incierto

Clara Solano, directora de la Fundación Natura, explica que el Cesar alberga algunos de los últimos remanentes del bosque seco tropical en Colombia, un ecosistema altamente degradado por la minería, agricultura y ganadería. La ministra Vélez afirmó que "el Gobierno cumplió" con esta etapa, pero reconoció que la continuidad dependerá del próximo Gobierno. Mientras tanto, el consorcio busca financiamiento privado y recuerda que las empresas mineras aún tienen compromisos ambientales pendientes.

El "Corredor de Vida" del Cesar queda a la espera de luz verde para seguir adelante, con comunidades esperanzadas pero preocupadas por la sostenibilidad a largo plazo de esta transición energética.

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