Inversión global de 7,3 billones de dólares en 2023 perjudica directamente la biodiversidad mundial
7,3 billones de dólares en 2023 dañan la biodiversidad global

Inversión global de 7,3 billones de dólares en 2023 perjudica directamente la biodiversidad mundial

En el año 2023, a nivel mundial se destinaron 7,3 billones de dólares en incentivos que tienen impactos directamente negativos sobre la naturaleza, según datos recientes. Esta alarmante cifra subraya una contradicción fundamental en la economía global, donde las actividades humanas financian prácticas que socavan los mismos recursos naturales de los que dependen.

La dependencia económica de la biodiversidad

Empresas de diversos sectores, incluyendo aquellos que venden alimentos, bebidas, objetos en madera, medicinas y servicios como planes de turismo o avistamiento de aves, comparten una característica crucial: su operación depende intrínsecamente de la biodiversidad. Incluso aquellas industrias que podrían parecer alejadas de la naturaleza, o que no se consideran basadas directamente en ella, dependen de forma indirecta de sus contribuciones esenciales.

Por ejemplo, el suministro de agua, un recurso vital para múltiples procesos industriales y agrícolas, es una de las muchas contribuciones de la biodiversidad que sostienen la actividad económica. Esto se refleja en que más de la mitad de la actividad económica mundial se sustenta en servicios ecosistémicos proporcionados por la naturaleza, lo que hace que la degradación ambiental represente un riesgo significativo para la estabilidad financiera y el crecimiento sostenible.

Implicaciones del informe IPBES y recomendaciones

El informe de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES) ha destacado la urgencia de abordar esta problemática. La pérdida de biodiversidad, acelerada por incentivos económicos perjudiciales, no solo amenaza especies y ecosistemas, sino que también compromete la resiliencia de sectores clave.

Para mitigar estos impactos, se recomienda:

  • Reorientar los incentivos hacia prácticas sostenibles que protejan la biodiversidad.
  • Fortalecer la regulación ambiental para alinear las actividades económicas con la conservación.
  • Promover la transparencia en la financiación de proyectos con potencial impacto negativo.
  • Involucrar al sector privado en iniciativas de restauración y conservación ecológica.

En Colombia, donde la riqueza natural es un pilar económico y cultural, estos hallazgos resuenan con especial fuerza, llamando a una acción coordinada entre gobierno, empresas y sociedad para salvaguardar los recursos naturales para las generaciones futuras.