Trump establece récord histórico con discurso de Estado de la Unión de 107 minutos
El presidente estadounidense Donald Trump marcó un hito en la historia política de Estados Unidos al pronunciar el discurso sobre el estado de la Unión más largo jamás registrado, con una duración de una hora y cuarenta y siete minutos durante su segundo mandato presidencial. Esta intervención superó el récord anterior establecido por el expresidente demócrata Bill Clinton en el año 2000, quien había hablado durante una hora y veinte minutos.
Enfoque en seguridad latinoamericana y captura de Maduro
Uno de los momentos más destacados del extenso discurso fue cuando Trump afirmó que "estamos restaurando la seguridad y la dominación de Estados Unidos" en América Latina. El mandatario republicano se congratuló especialmente por la caída del exdirigente venezolano Nicolás Maduro, quien fue capturado por fuerzas estadounidenses en el mes de enero anterior.
La presencia en el hemiciclo del excandidato presidencial venezolano Enrique Márquez, recientemente liberado de prisión en Caracas, generó un momento de gran emoción entre los asistentes. Trump también reveló que los servicios de inteligencia estadounidenses desempeñaron un papel decisivo para que el ejército mexicano localizara y eliminara a Nemesio "El Mencho" Oseguera, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Tensiones con la Corte Suprema y política arancelaria
Al ingresar al Capitolio, Trump estrechó la mano de varios jueces de la Corte Suprema, tres de los cuales habían votado días antes a favor de anular los aranceles globales que constituían una pieza fundamental de su política económica. Durante su discurso, el presidente expresó su descontento calificando el fallo judicial como "muy desafortunado", aunque aseguró que su gobierno trabaja en una solución legal para mantener los gravámenes comerciales.
Resistencia demócrata y momentos de confrontación
El ambiente político se caracterizó por una marcada división entre republicanos y demócratas. Decenas de congresistas demócratas decidieron ausentarse del acto, mientras que la gran mayoría de los que asistieron permanecieron sentados durante casi toda la intervención presidencial, rompiendo con la tradición de aplaudir y levantarse en señal de acuerdo.
Varios legisladores demócratas asistieron vestidos de blanco para rendir homenaje al movimiento sufragista, mientras que otros lucían insignias exigiendo cuentas sobre los archivos relacionados con el delincuente sexual Jeffrey Epstein. La tensión alcanzó su punto máximo cuando la congresista demócrata Ilhan Omar interrumpió al presidente gritando "¡Ustedes han matado a estadounidenses!", en referencia a la muerte de dos manifestantes durante las redadas migratorias en Mineápolis.
En otro acto de protesta, el congresista demócrata Al Green fue expulsado del recinto por mostrar un cartel que decía "¡Los negros no son simios!", en respuesta a un video racista compartido previamente por Trump donde aparecían representados como primates el expresidente Barack Obama y su esposa Michelle.
Breve momento de unidad olímpica
Uno de los pocos instantes de concordia en medio de las divisiones políticas ocurrió cuando hizo su entrada el equipo olímpico masculino de hockey de Estados Unidos, ganador de la medalla de oro. La audiencia completa se levantó y aplaudió coreando "¡Estados Unidos!, ¡Estados Unidos!" en un gesto de patriotismo compartido.
Récord histórico de duración
Con sus 107 minutos de intervención, Trump no solo superó el récord establecido por Bill Clinton en 2000, sino que también excedió su propio discurso ante el Congreso del año anterior, el cual había durado una hora y cuarenta minutos. Este discurso del estado de la Unión se consolida así como el más extenso en la historia de la presidencia estadounidense, abarcando temas que van desde la economía y las relaciones con América Latina hasta las tensiones con Irán y los desafíos políticos internos.