El enfoque del Gobierno y su candidato sobre la seguridad revela una confusión en la forma como se está planteando el problema. La propuesta oficial insiste en abordar la seguridad desde una lógica estructural, como si los fenómenos actuales respondieran únicamente a causas sociales de largo plazo.
La lógica criminal y el rol del Estado
Las dinámicas criminales operan con lógica propia: control territorial, economías ilegales consolidadas y alta capacidad de adaptación. Circunstancia que convierte el problema en algo más profundo. El debate se ha desplazado hacia un falso dilema entre modelos sociales, cuando en realidad se trata de la capacidad del Estado para garantizar orden, legalidad y protección efectiva.
Riesgos del enfoque ideológico
Convertir el problema de la seguridad en una discusión ideológica diluye su carácter esencial como función básica del Estado y debilita los fundamentos que sostienen la institucionalidad. El deterioro acelerado de la seguridad plantea riesgos directos sobre la estabilidad social, el orden institucional y la garantía efectiva del derecho al voto en una coyuntura preelectoral. Corregir este enfoque no es una cuestión de preferencia política, sino de coherencia con los principios que hacen viable el Estado de derecho.
Restablecer la democracia en Venezuela
El gobierno del presidente Trump libró a Venezuela del tirano Nicolás Maduro, mas no de su dictadura, hoy en cabeza de Delcy Rodríguez, quien aún no libera a los presos políticos y sigue sometiendo a sus compatriotas a la miseria y la represión. Muy benéfico sería que, dentro del proceso de transición, Trump priorizara no solo el desarrollo económico, sino también el respeto por los derechos humanos del pueblo venezolano, que ya mucho ha sufrido las consecuencias de sus desaciertos electorales. Ojalá la divina Providencia contribuya al más pronto restablecimiento de la plena democracia venezolana e ilumine al pueblo colombiano en los próximos comicios presidenciales. Tenemos el espejo de nuestro país vecino.
Fomentar la economía social y solidaria
EL TIEMPO registra que ha bajado el porcentaje de desempleo. Se tienen los menores índices desde el 2001. Según el Dane está en 8,8 %. Bajando 0,8 % desde 2025. Se generaron 650.000 empleos y el mayor aporte ha sido del Estado con 369.000, o sea, el 56 %. Se requieren nóminas más equilibradas y diversificadas, con mayor participación del sector privado. La mayoría de los nuevos ocupados son trabajadores por cuenta propia, 457.000. A propósito, se requiere fomentar la economía circular, social y solidaria. Para lo anterior es conveniente que los ministerios de Educación y del Trabajo se integren y que la formación sea teórico-práctica. Hasta para derrotar las economías ilícitas se requiere que los jóvenes se formen pensando en su futuro. Si en el colegio aprenden de huertas y talleres, a su salida no van a sufrir por el desempleo ni a aceptar ofertas de las narcoeconomías. Señores políticos de las campañas actuales, por aquí está la solución de nuestros problemas y queremos escucharlos.



