Perú enfrenta una nueva crisis política a menos de dos meses de las elecciones
El presidente interino de Perú, José Jerí, quien asumió el cargo hace apenas cuatro meses tras la destitución de Dina Boluarte, se enfrenta este martes 17 de febrero a una moción de censura en el Congreso que podría convertirlo en el séptimo mandatario destituido en una década. La votación parlamentaria ocurre en un contexto de creciente inestabilidad política mientras el país se prepara para las elecciones generales del 12 de abril.
Escándalos que erosionan la popularidad presidencial
La situación de Jerí se complicó rápidamente tras revelarse reuniones semiclandestinas con empresarios chinos, incluyendo una polémica visita a un restaurante donde el mandatario apareció encapuchado. La Fiscalía abrió una investigación por patrocinio ilegal y tráfico de influencias agravado, sumando presión a su ya debilitada posición.
Además, la prensa local ha documentado al menos cinco casos de mujeres jóvenes que obtuvieron contratos estatales después de reunirse con Jerí en Palacio de Gobierno. Uno de los episodios más comentados ocurrió durante la noche de Halloween, cuando una de estas mujeres permaneció en la sede presidencial hasta la mañana siguiente.
El mecanismo de la censura y sus implicaciones
La moción de censura contra Jerí se activó después de que 78 de los 130 congresistas firmaran la solicitud, superando el requisito necesario para convocar la sesión extraordinaria. Como presidente interino que ejerce simultáneamente como presidente del Congreso, su destitución requiere solo la mitad más uno de los votos en la sesión parlamentaria.
Si la censura prospera, Jerí perdería automáticamente tanto la presidencia del Congreso como la Presidencia de la República, abriendo la puerta a un octavo mandatario en diez años. Esta posibilidad genera incertidumbre sobre quién asumiría el cargo interino, dado que la mayoría de congresistas buscan la reelección y enfrentan su propia impopularidad.
Contexto electoral y apoyo político menguante
La crisis ocurre en un momento particularmente delicado, a menos de 60 días de las elecciones generales. Varios partidos que inicialmente apoyaron a Jerí ahora distancian sus campañas del mandatario, temiendo que su impopularidad afecte sus resultados electorales.
Solo el fujimorismo mantiene abiertamente su respaldo a Jerí, argumentando que su continuidad hasta la investidura del próximo presidente electo brindaría estabilidad al país. Esta posición contrasta con la creciente presión para su remoción inmediata.
Una década de inestabilidad presidencial
Perú no ha tenido un presidente que complete su mandato desde Ollanta Humala (2011-2016). En los últimos diez años, siete mandatarios han pasado por el Palacio de Gobierno de Lima, y Jerí podría convertirse en el octavo si la censura tiene éxito este martes.
Esta persistente inestabilidad política ha creado un ciclo difícil de romper, donde cada transición genera nuevas tensiones y divisiones. El caso de Jerí ilustra cómo escándalos de corrupción y gestión cuestionable pueden acelerar drásticamente el proceso de destitución en el sistema político peruano.
La sesión del martes no solo decidirá el futuro inmediato de Jerí, sino que también marcará el tono para las elecciones de abril y la estabilidad institucional de Perú en los próximos meses.



