Colombia lanza nuevo pasaporte con alta seguridad y diseño nacional para 2026
Nuevo pasaporte colombiano 2026: seguridad y diseño renovado

Colombia renueva su pasaporte con tecnología de punta y diseño patriótico

A partir del 1 de abril de 2026, Colombia dará un importante paso en la modernización de su identificación internacional con el lanzamiento de un nuevo modelo de pasaporte. Este cambio no responde únicamente a una renovación estética, sino que forma parte de una estrategia integral de seguridad y un ambicioso plan de soberanía industrial que involucra transferencia tecnológica desde Europa hacia capacidades nacionales.

Tres versiones diferenciadas por color y uso

El nuevo documento mantendrá su condición de pasaporte biométrico con chip incorporado, cumpliendo con los estándares globales de seguridad aeroportuaria. Sin embargo, la estructura se organiza ahora en tres categorías claramente diferenciadas:

  • Ordinario (Rojo): El documento estándar para la mayoría de ciudadanos, con 32 páginas de capacidad.
  • Oficial (Azul): Destinado específicamente a funcionarios en misiones oficiales, también con 32 páginas.
  • Diplomático (Negro): La versión de mayor rango, que incrementa su capacidad a 48 páginas.

Más allá de la diferenciación cromática, el interior de las libretas se transforma en un verdadero catálogo visual de la riqueza nacional. Las páginas de visado han sido ilustradas con motivos representativos de la fauna, flora y cultura colombiana, integrando desde aves exóticas y granos de café hasta instrumentos musicales tradicionales, convirtiendo así al documento en una pieza de orgullo patrio.

Un "blindaje" tecnológico contra la falsificación

La seguridad constituye el eje central de esta actualización documental. La Cancillería ha implementado un sistema de capas técnicas que dificulta considerablemente cualquier intento de adulteración. Entre las innovaciones más destacadas se encuentran:

  1. Impresión de alta complejidad: Fondos irisados con degradados y microtextos prácticamente invisibles al ojo inexperto.
  2. Elementos ópticos variables: Tintas metálicas que cambian de tonalidad según la incidencia lumínica y un dispositivo difractado con el escudo nacional.
  3. Identificación fantasma: Una segunda imagen del titular (conocida como foto fantasma) junto a una marca de agua de alta definición.
  4. Tecnología ultravioleta: Numeración perforada con formas geométricas y gráficos fluorescentes que solo emergen bajo luz especializada.

Producción escalonada con transferencia tecnológica

El esquema de fabricación se divide en cuatro fases críticas que establecen un puente tecnológico entre Portugal y Colombia. Actualmente, la Casa de la Moneda de Portugal se encarga de la fabricación de las libretas base. Tras su llegada al aeropuerto El Dorado de Bogotá, la logística de traslado hacia la sede de personalización corre por cuenta de un contrato de 13.000 millones de pesos con la empresa de correos 4-72.

La fase final ocurre en territorio colombiano, donde cada libreta se somete al proceso de cosido y grabado láser de los datos biográficos y biométricos del solicitante. Este modelo tiene fecha de caducidad programada: el acuerdo estipula que, en un plazo máximo de diez años, la Imprenta Nacional de Colombia deberá asumir el 100% de la producción gracias a un proceso integral de transferencia de conocimiento y tecnología desde Portugal.

Precios ajustados únicamente por IPC

Una de las principales preocupaciones ciudadanas ha sido despejada por la Cancillería. El costo del nuevo pasaporte solo se ajustará según el Índice de Precios al Consumidor (IPC), evitando así aumentos arbitrarios. Los precios base establecidos son:

  • Pasaporte Ordinario: $190.000 en Bogotá (incluyendo timbre) y $190.000* fuera de la capital.
  • Pasaporte Ejecutivo: $323.000 en Bogotá y $323.000* en otras ciudades.
  • Pasaporte de Emergencia: $192.000 tanto en Bogotá como en el resto del país.

Es importante destacar que para los trámites fuera de la capital, los usuarios deberán sumar los impuestos departamentales específicos que determine cada gobernación regional.

Con este nuevo modelo, Colombia no solo moderniza sustancialmente su frontera móvil, sino que sienta las bases para que, en una década, el documento de identificación internacional sea un producto íntegramente fabricado por manos y tecnología local, marcando un hito en la soberanía industrial del país.