A partir de ahora, todos los solicitantes de visas de no inmigrante para Estados Unidos, como turismo, estudios o trabajo temporal, deberán responder a dos preguntas clave durante su entrevista con funcionarios consulares en todo el mundo. La primera es si ha sufrido algún daño en su país de origen. La otra es si teme regresar a él.
Instrucción del Departamento de Estado
La instrucción, enviada y firmada por el secretario de Estado Marco Rubio, ordena a los funcionarios consulares formular esas preguntas de manera obligatoria y registrar las respuestas. El cambio es inmediato y su efecto contundente.
Los riesgos de responder ‘sí’ y de responder ‘no’
Si el solicitante responde “sí” a cualquiera de las dos preguntas, el oficial debe negar la solicitud de visa en ese mismo momento. Pero si responde “no” y se le concede la visa, más adelante su respuesta se convertirá en causal para negarle un futuro asilo en caso de que llegue a solicitarlo. En la práctica, el nuevo esquema sitúa a los solicitantes en una especie de callejón sin salida. Admitir temor implica cerrar la puerta de entrada al país. Pero negarlo podría comprometer cualquier intento futuro de solicitar protección.
La medida apunta sobre todo a quienes aplican a visas temporales, que en muchos casos han sido una vía para ingresar a EE. UU. y luego solicitar asilo dentro del país, un derecho consagrado en la ley federal para quienes enfrentan persecución o tienen un “temor fundado” de sufrirla. La administración Trump lleva meses intentando restringir ese mecanismo, bajo el argumento de que ha sido abusado.
Bloqueo al acceso de asilo estaría detrás de la medida
El momento en que se anuncia la directriz no parece fortuito. De hecho, llega pocos días después de que una corte federal de apelaciones rechazó la tesis de la Casa Blanca de que existe una “invasión” en la frontera sur, argumento que había sido utilizado para bloquear el acceso al asilo. Esa decisión judicial, que el gobierno planea apelar, abrió la puerta a una posible reanudación de los procesos de asilo en la frontera, aunque aún no hay claridad sobre cuándo ocurriría.
Desde enero de 2025, las solicitudes de asilo se han reducido en 99 por ciento, según un informe reciente del instituto Cato. En paralelo, la Corte Suprema se prepara para escuchar argumentos en un caso clave sobre la cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS) para cientos de miles de migrantes, incluidos haitianos, lo que añade presión a todo el sistema migratorio.
Implicaciones futuras
El cable del Departamento de Estado no detalla explícitamente qué ocurriría con quienes, tras negar temor en la entrevista consular, pidan asilo después. Pero sí deja claro el razonamiento detrás de la medida. Si una persona afirma no temer regresar a su país, ello pone en duda cualquier intención posterior de buscar protección y puede interpretarse como una tergiversación de sus verdaderas intenciones al solicitar la visa.
Desde la perspectiva de la administración, el objetivo es cerrar lo que consideran “vacíos” en el sistema. El documento señala que el elevado número de solicitudes de asilo sugiere que muchos extranjeros no han sido transparentes en sus entrevistas consulares. Críticos de la política, sin embargo, sostienen que se trata de un intento sistemático por desmantelar el acceso al asilo.
Argumentan que el nuevo requisito ignora la realidad de muchos solicitantes, que pueden temer represalias si revelan su situación en un entorno formal o que no siempre comprenden las implicaciones legales de sus respuestas.
Contexto migratorio actual
La nueva política se suma a una serie de medidas adoptadas por la administración Trump para reducir la inmigración legal e ilegal y que van desde restricciones a visas y programas humanitarios hasta la cancelación de protecciones temporales y la imposición de vetos migratorios a decenas de países.
En ese contexto, las entrevistas consulares pasan a ser no solo un filtro de entrada, sino también una primera línea de control sobre quiénes podrían buscar asilo en Estados Unidos.



