Luis Gilberto Murillo declina candidatura y respalda a Iván Cepeda
Murillo declina candidatura y respalda a Cepeda

Luis Gilberto Murillo declinó su candidatura presidencial y anunció su respaldo a Iván Cepeda, senador del Pacto Histórico. Aunque deja la competencia política, su nombre y el de su fórmula vicepresidencial, Luz María Zapata, seguirían apareciendo en el tarjetón del 31 de mayo. La decisión de Murillo abre una pregunta práctica para los votantes: si ya no está en campaña, ¿por qué seguiría apareciendo en la tarjeta electoral? La respuesta está en los plazos legales para modificar candidaturas y en el estado actual del proceso electoral.

Los plazos legales ya vencieron

La Ley 996 de 2005 establece que las inscripciones presidenciales pueden modificarse dentro de los cinco días hábiles siguientes al cierre del periodo de inscripción. Para esta elección, la inscripción de candidaturas terminó el 13 de marzo, por lo que el plazo ordinario para cambios venció después de esa fecha. La Ley 1475 de 2011 también prevé casos excepcionales. Las modificaciones por revocatoria, inhabilidad sobreviniente o decisión legal pueden hacerse hasta un mes antes de la votación. En cambio, la sustitución por muerte o incapacidad física permanente puede realizarse hasta ocho días antes de la jornada electoral. En términos prácticos, una renuncia política presentada a estas alturas no opera igual que una revocatoria, una inhabilidad o una sustitución por fuerza mayor. Por eso, salvo una decisión judicial o del Consejo Nacional Electoral que ordene otra cosa, la fórmula Murillo-Zapata seguiría visible para los ciudadanos.

¿Qué pasa si alguien vota por Murillo?

El punto más sensible no es solo si el nombre aparece, sino qué ocurre si un elector marca esa casilla. El voto no se traslada automáticamente a Iván Cepeda por el hecho de que Murillo haya anunciado su respaldo. El antecedente más cercano ocurrió en 2022, cuando Íngrid Betancourt y Luis Pérez retiraron sus candidaturas después de la impresión de las tarjetas. En ese caso, la Registraduría explicó que los jurados debían contabilizar los votos a nombre de esos candidatos en los formularios E-14, y que el Consejo Nacional Electoral determinaría después si esos votos se clasificaban como no válidos. Ese precedente muestra que la adhesión política no equivale a una transferencia automática de votos. Para el elector, la consecuencia inmediata es que marcar la casilla de Murillo podría no tener el mismo efecto que votar directamente por Cepeda.

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La Registraduría ya había definido la ubicación de las fórmulas presidenciales para la primera vuelta. En ese sorteo, Murillo y Zapata quedaron en la posición 14 de la tarjeta electoral, que será usada por los votantes el próximo 31 de mayo. La propia Registraduría señala que la tarjeta electoral puede modificarse por decisiones judiciales o del CNE. Sin embargo, hasta ahora no se ha emitido ninguna orden en ese sentido. Por lo tanto, los votantes que acudan a las urnas el 31 de mayo verán la opción de Murillo y Zapata en el tarjetón, aunque su candidatura ya no esté activa.

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