José Jerí enfrenta siete mociones de censura en Perú tras escándalos y denuncias
Jerí enfrenta siete mociones de censura en Perú tras escándalos

José Jerí enfrenta siete mociones de censura en Perú tras escándalos y denuncias

El presidente interino de Perú, José Jerí, se encuentra en el ojo del huracán político con siete mociones de censura acumuladas en su contra en el Congreso. La sesión extraordinaria convocada este martes podría determinar su destitución, lo que significaría el octavo cambio presidencial en el país andino en menos de una década de inestabilidad política crónica.

El debate parlamentario que decide el futuro político

Con 71 votos a favor, 18 en contra y 4 abstenciones, el pleno del Congreso peruano admitió a debate la moción de censura contra José Enrique Jerí Oré. La sesión se desarrolló en el auditorio del edificio Faustino Sánchez Carrión, ubicado en el centro de Lima, debido a que la sede principal del Legislativo se encuentra en obras y el recinto está en receso formal.

78 de los 130 congresistas firmaron para que esta sesión extraordinaria se celebrara de todas formas, con un único punto en la agenda: decidir el futuro político del mandatario de 39 años. Si prospera alguna de las mociones, Perú tendría un nuevo jefe de Estado, continuando el ciclo de inestabilidad que ha caracterizado al sistema de gobierno peruano.

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De legislador anónimo a presidente interino

La historia de José Jerí es sintomática del estado de la política peruana. Llegó al Congreso en las elecciones de 2021 como congresista suplente del inhabilitado expresidente Martín Vizcarra, con apenas 11.600 votos, una cifra que lo situaba entre los legisladores más anónimos de la Cámara.

Sin embargo, en poco tiempo pasó de ser un rostro desconocido a presidir comisiones parlamentarias, luego a liderar el propio Congreso y, finalmente, en octubre pasado, a dar el salto más improbable de su carrera: convertirse en presidente de la República de manera automática cuando el pleno del Parlamento destituyó a Dina Boluarte.

Los escándalos que precipitaron la crisis

El primer escándalo surgió cuando José Jerí fue captado acudiendo encapuchado a un restaurante cuyo propietario es un empresario chino contratista del Estado, incluida la propia oficina presidencial. Las reuniones no estaban registradas en la agenda oficial de la Presidencia, desatando preguntas sobre la transparencia de sus acciones.

A este episodio se sumaron revelaciones periodísticas sobre presuntas irregularidades en la contratación de funcionarias que habrían ingresado a trabajar en el Ejecutivo después de haber sostenido encuentros con Jerí en el Palacio de Gobierno, sin que dichos encuentros figuraran en los registros oficiales. La Fiscalía abrió investigaciones por tráfico de influencias.

El testimonio que complicó la situación

Pocas horas antes de que el Congreso se reuniera, la periodista Pamela Arroyo publicó en redes sociales un documento que volvió a poner sobre la mesa una causa que la Fiscalía había dado por cerrada: una denuncia de violación supuestamente ocurrida a finales de 2024, durante una reunión entre amigos, en la que José Jerí, en ese entonces congresista, habría estado involucrado.

El documento corresponde a un escrito que Marco Antonio Cardoza, amigo de Jerí y también imputado en el caso, dirigió a la Fiscalía el 18 de julio de 2025. En ese texto, Cardoza solicitó que se practicaran pruebas a su propio amigo, al considerar que este pudo haber participado en el abuso denunciado.

Entre las diligencias pedidas figuraban:

  • Análisis de una prenda de ropa de Jerí encontrada en la habitación
  • Realización de una prueba de disfunción eréctil
  • Exámenes biológicos y de ADN complementarios

El fiscal general interino de Perú, Tomás Gálvez, archivó la denuncia en agosto de 2025, ya con Jerí como presidente del Congreso, al considerar que no existían pruebas que acreditaran su participación. Sin embargo, el caso tuvo un elemento adicional: una jueza encargada de supervisar la investigación ordenó que Jerí se sometiera a terapia para tratar una patología psicosexual.

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El mecanismo parlamentario y las cuentas que no cuadran

El debate en el Congreso no es solo político, sino también técnico. Las siete mociones presentadas apuntan a la censura de Jerí como presidente del Congreso, no como jefe del Ejecutivo. Este matiz es crucial porque la censura parlamentaria se aprueba con la mitad más uno de los congresistas presentes en la sesión, un umbral considerablemente más bajo que el requerido para una vacancia presidencial.

Dado que el presidente del Congreso es automáticamente el presidente encargado de la República, quitarle esa primera condición equivale, de hecho, a destituirlo como mandatario. Un bloque de partidos que todavía respalda a Jerí ha intentado que el proceso se tramite como vacancia presidencial, lo que requiere el voto de dos tercios de la Cámara (87 congresistas), una cifra más difícil de reunir.

Lo que podría venir después

Si el Congreso aprueba la censura, el Legislativo deberá elegir de inmediato a un nuevo presidente de la Cámara. Quien ocupe ese cargo asumirá automáticamente como presidente interino de la República y deberá conducir el país hasta el 28 de julio de 2026, cuando el ganador de las elecciones presidenciales del 12 de abril tome posesión del cargo.

Perú lleva años atrapado en este ciclo: presidentes que no terminan sus mandatos, congresos que los destituyen o que son disueltos, elecciones convocadas de urgencia y transiciones improvisadas. La figura de Jerí, que llegó al poder con apenas 11.600 votos detrás y una agenda pública casi invisible, encarna de manera casi perfecta la fragilidad del sistema político peruano.

Mientras los congresistas continuaban el debate en el auditorio del Faustino Sánchez Carrión, el país entero miraba hacia Lima, esperando saber si tendría, una vez más, un nuevo presidente antes de que terminara la semana, perpetuando así la inestabilidad que ha marcado la última década de la política peruana.