La influencia estadounidense en el constitucionalismo neogranadino
Estados Unidos conmemora actualmente 250 años de su declaración de independencia, un hito que coincide con una de las crisis más profundas de su historia republicana. Esta situación abarca dimensiones que afectan sus trayectorias democráticas e incluso su identidad nacional, según análisis recientes que examinan los sentimientos encontrados frente a los retratos de la nacionalidad estadounidense.
Un documento con repercusiones globales
La Declaración de Independencia de los Estados Unidos, como documenta David Hermitage en su obra The Declaration of Independence: A Global History (2007), tuvo un impacto internacional extraordinario. Sus noticias llegaron rápidamente a Hispanoamérica a pesar de las restricciones coloniales, estando en los "labios de todo el mundo" en la Nueva Granada desde 1781, según reportaban autoridades virreinales alarmadas por los eventos de la revolución de los comuneros.
A partir de 1810, con la desaparición de la Inquisición y el auge de la libertad de prensa, los documentos sobre la ya consolidada república norteamericana circularon profusamente en territorio neogranadino. La publicación de mayor alcance fue probablemente el libro editado por el venezolano Manuel García de Sena, La independencia de Costa Firme justificada por Thomas Paine treinta años ha (Filadelfia, 1811), que incluía textos de Paine, la Constitución de Estados Unidos y las constituciones de varios estados norteamericanos.
Adaptación constitucional en la Nueva Granada
Los legisladores neogranadinos utilizaron estos textos estadounidenses como base para redactar sus propias constituciones en regiones como Antioquia, Cartagena y Popayán. Este fue el caso explícito de Manuel de Pombo, quien en 1811 publicó sus traducciones de documentos estadounidenses casi simultáneamente con la firma del Acta de Federación de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, documento que él mismo ayudó a redactar.
Una década después, el ecuatoriano Vicente Rocafuerte continuó esta tradición compilando textos de Paine y documentos relacionados con la independencia estadounidense, junto con la Constitución de Cúcuta y un ensayo político propio. Rocafuerte establecía un vínculo entre los textos constitucionales de las repúblicas del norte y del sur, sugiriendo que ambas pertenecían a un mismo sistema que propuso denominar "el sistema colombiano".
Debates sobre la originalidad constitucional
La noción de que estas repúblicas compartían elementos comunes, superiores a las constituciones de Cádiz y las francesas, fue despreciada desde el principio por contemporáneos de Rocafuerte, generalmente conservadores de tendencias bolivarianas y centralistas, quienes acusaron a sus opositores federalistas de copiar instituciones foráneas.
Si bien existieron influencias evidentes, Rocafuerte aclaraba que no se trataba de meras imitaciones, pues la constitución neogranadina se había ajustado cuidadosamente a las circunstancias locales. Estos ajustes no eran menores y reflejaban un proceso de adaptación significativo. Un análisis más profundo de aquellos constitucionalismos tempranos, comparados con los de la primera república americana, podría reforzar nuestra comprensión de la trayectoria constitucional colombiana.
La complejidad de lo que representan los Estados Unidos, tanto en su propia historia como en la historia mundial desde su independencia, nos recuerda que no todo debe juzgarse por los sucesos del presente. El legado constitucional compartido entre ambas naciones permanece como testimonio de un momento histórico donde las ideas de libertad y autogobierno cruzaron fronteras y océanos.



