La Reserva Federal de Estados Unidos decidió mantener sin cambios las tasas de interés en su reunión de política monetaria de este miércoles, dejando el referencial en un rango entre 3,5% y 3,75%. La decisión marcó además la última junta encabezada por Jerome Powell antes de su salida de la presidencia del banco central el próximo 15 de mayo.
Disensos internos sin precedentes desde 1992
La reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) estuvo marcada por un nivel inusual de desacuerdos internos. Cuatro miembros con derecho a voto expresaron diferencias frente a las conclusiones adoptadas por el organismo, configurando el mayor nivel de disensiones dentro de la Fed desde 1992. Stephen Miran, integrante nombrado por el presidente Donald Trump durante el verano pasado, votó en contra de mantener las tasas en el nivel actual y defendió una reducción inmediata de 25 puntos básicos. En contraste, Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan respaldaron mantener los tipos sin cambios, aunque se opusieron a incluir dentro del comunicado oficial cualquier señal de flexibilización monetaria en el corto plazo.
La divergencia reflejó el creciente debate interno sobre el rumbo que debería adoptar la política monetaria estadounidense en un escenario marcado por inflación persistente, desaceleración parcial del empleo y presiones políticas desde la Casa Blanca. Durante la rueda de prensa posterior a la reunión, Powell reconoció que la discusión sobre el tono del comunicado y la orientación futura de las tasas fue “vigorosa”. El funcionario señaló que la guía monetaria de largo plazo debe ser “sostenible” y evitar señales que puedan generar confusión en los mercados financieros.
Powell deja la Fed tras meses de presión política de Trump
La reunión también estuvo cargada de tensión política debido a la inminente salida de Powell de la presidencia de la Fed. El funcionario confirmó que esta será su última comparecencia al frente del banco central estadounidense y reiteró que permanecerá como gobernador una vez abandone la presidencia a mediados de mayo. La salida ocurre después de varios meses de enfrentamientos públicos con Donald Trump, quien cuestionó repetidamente la política monetaria del organismo y exigió reducciones más agresivas en las tasas de interés. El mandatario estadounidense llegó incluso a referirse a Powell como un “cretino” y lo acusó de perjudicar el desempeño económico del país por negarse a acelerar los recortes de tasas en medio de la desaceleración de algunos indicadores productivos.
La tensión entre la Casa Blanca y la Fed aumentó además por una investigación federal relacionada con presuntas irregularidades en la remodelación de la sede del banco central en Washington. El caso fue finalmente cerrado, despejando el camino para la transición en la presidencia del organismo. Horas antes de la reunión monetaria, el Comité Bancario del Senado aprobó la candidatura de Kevin Warsh como próximo presidente de la Fed. Su nominación avanzará ahora a votación en el pleno de la Cámara Alta, donde analistas consideran que cuenta con respaldo suficiente para ser confirmada. La aprobación de Warsh se destrabó después de que el senador republicano Thom Tillis levantara el bloqueo que mantenía sobre la votación tras el cierre oficial de las investigaciones contra Powell.
La llegada de Warsh podría modificar el equilibrio interno dentro del FOMC. Analistas citados por la agencia EFE consideran que el nuevo presidente encontrará una Reserva Federal más dividida de lo previsto inicialmente, especialmente frente al debate sobre el ritmo y profundidad de futuros recortes de tasas.
Inflación alta y debilidad laboral mantienen cautela monetaria
En el comunicado divulgado tras la reunión, la Fed señaló que la economía estadounidense continúa expandiéndose “a un ritmo sólido”, aunque reconoció señales mixtas en varios indicadores clave de actividad. Powell destacó que el consumo privado mantiene niveles de resiliencia pese a las condiciones financieras restrictivas y la persistencia de tasas elevadas. Sin embargo, admitió que el mercado inmobiliario continúa mostrando signos de debilidad. El banco central también señaló que la creación de empleo sigue siendo limitada y que la tasa de desempleo ha registrado pocas variaciones durante los últimos meses, reflejando una moderación gradual dentro del mercado laboral estadounidense.
La inflación sigue apareciendo como uno de los principales factores de preocupación para la Fed. Según el organismo, los precios continúan elevados debido, en parte, al reciente incremento en los costos globales de la energía. Ese escenario llevó al banco central a mantener una postura prudente frente a nuevos movimientos de tasas, en momentos en que los mercados financieros siguen atentos a cualquier señal sobre posibles flexibilizaciones monetarias durante el segundo semestre de 2026. Las divisiones internas dentro del FOMC muestran además que la discusión ya no gira únicamente alrededor de cuándo reducir las tasas, sino sobre la velocidad, magnitud y comunicación de esos movimientos hacia los mercados.
El cierre de la etapa de Powell deja una Reserva Federal enfrentando presiones simultáneas desde la política, los mercados y la economía real. Mientras la inflación continúa elevada y el empleo muestra señales de desaceleración, el próximo liderazgo del banco central deberá definir cómo equilibrar estabilidad de precios, crecimiento económico y credibilidad institucional en uno de los periodos más sensibles para la política monetaria estadounidense en las últimas décadas.



