Conmemoración femenina opacada por jornada electoral nacional
Este 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer dedicado a los derechos de las trabajadoras pasó prácticamente desapercibido ante la intensa jornada electoral que acaparó la atención nacional. En Bucaramanga y diversas ciudades colombianas, la tradicional marcha conmemorativa tuvo que trasladarse al día anterior o posterior, mientras que las actividades de apoyo a los derechos femeninos se extenderán durante todo el mes.
Enfoque en las mujeres cuidadoras de la vida
Este año, el énfasis recae especialmente en aquellas mujeres que dedican la mayor parte de sus existencias al cuidado de personas dependientes: infantes, enfermos, familiares mayores y personas con discapacidades graves. Estas labores, frecuentemente invisibilizadas, constituyen una carga desproporcionada que afecta directamente la participación política femenina.
Derecho al voto: logro histórico con limitaciones persistentes
Desde 1954, las colombianas ejercen formalmente su derecho al sufragio, adquiriendo así una ciudadanía completa que, sin embargo, no se traduce en una igualdad real y total con los ciudadanos varones. Este avance histórico permitió una mayor participación y representación política femenina, con un incremento progresivo en alcaldías, gobernaciones y el Congreso de la República.
Las estadísticas electorales revelan realidades preocupantes: según los resultados preliminares del pasado domingo, de los siete representantes a la Cámara por Santander, ninguno es mujer. A nivel senatorial, de 102 curules apenas 31 están ocupadas por mujeres, representando aproximadamente el 30% del total. Aunque la presencia femenina ha crecido, la paridad de género sigue siendo una agenda pendiente en la política colombiana.
Barreras estructurales más que falta de candidatas
Según análisis de Cuestión Pública en alianza con la Fundación Heinrich Böll Stiftung, la escasa representación femenina en las contiendas electorales no obedece a falta de candidatas capacitadas, sino a un exceso de barreras estructurales. El muro que obstaculiza el camino de las mujeres hacia el Senado se construye con menor acceso a financiación, violencia política y una carga desigual de cuidados que condiciona severamente su participación.
"El Senado no es masculino por falta de mujeres. Es masculino porque las reglas del juego siguen diseñadas para quienes nunca tuvieron que pedir permiso para ejercer poder", señalan los análisis especializados.
Doble carga: campaña política más responsabilidades domésticas
Consultas realizadas a siete candidatas de diferentes partidos políticos revelaron que una de las dificultades más significativas para las mujeres en política es la doble carga relacionada con el cuidado del hogar. Mientras sus colegas hombres pueden dedicarse tiempo completo a sus campañas, muchas candidatas deben simultáneamente hacer campaña y cumplir con actividades domésticas y de cuidado.
Los datos del DANE (2021) son elocuentes: las mujeres dedican en promedio 19,7 horas semanales a estas tareas, mientras los hombres sólo destinan 6,7 horas. Esta desproporción genera una sobrecarga adicional para las mujeres que participan en política, limitando sus oportunidades en igualdad de condiciones.
Hacia una corresponsabilidad real
Para alcanzar una verdadera paridad política entre hombres y mujeres, los expertos señalan la necesidad urgente de una redistribución equitativa de las tareas del cuidado y una corresponsabilidad decidida en las actividades domésticas. Sin estos cambios estructurales, las barreras que enfrentan las mujeres en la arena política persistirán, manteniendo las desigualdades que el Día Internacional de la Mujer busca visibilizar y transformar.
