La economía de Estados Unidos experimentó un crecimiento inferior al anticipado durante el primer trimestre del año, según datos oficiales divulgados recientemente. El Producto Interno Bruto (PIB) avanzó un 2% a tasa anualizada en el período de enero a marzo, de acuerdo con una estimación del Departamento de Comercio. Esta cifra, aunque supera el 0,5% registrado en el último trimestre de 2025, se sitúa por debajo del 2,2% que habían proyectado los analistas.
Factores que influyeron en el crecimiento
El informe del Departamento de Comercio señala que el crecimiento fue impulsado por un repunte en el gasto público y la inversión. Sin embargo, este avance fue "parcialmente contrarrestado por una desaceleración del gasto de los consumidores", lo que refleja una debilidad en la demanda interna.
Inflación en aumento
En paralelo, otro informe del Departamento de Comercio reveló que la inflación se disparó en marzo. El Índice de Precios de Gastos de Consumo Personal (PCE), indicador preferido por la Reserva Federal, subió un 3,5% interanual, un aumento significativo frente al 2,8% del mes anterior. Excluyendo alimentos y energía, el índice de precios PCE avanzó un 3,2%.
El alza inflacionaria se atribuye principalmente al incremento en los costos de la energía, derivado de los efectos de la guerra en Oriente Medio. Los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán, ocurridos el 28 de febrero, llevaron a Teherán a bloquear el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el transporte de petróleo, gas y fertilizantes, lo que elevó los precios a nivel mundial.
Impacto en los hogares estadounidenses
En Estados Unidos, el precio medio del galón de gasolina regular alcanzó los 4,30 dólares, según datos del club automovilístico AAA. Este incremento representa una carga adicional para los hogares en un año electoral, donde el gobierno de Donald Trump enfrenta elecciones de medio mandato.
Oliver Allen, economista senior en Pantheon Macroeconomics, comentó que "en términos generales, el crecimiento ya era flojo antes del shock energético, con un impulso subyacente de la economía muy débil, salvo por el continuo auge de la inversión de capital relacionada con la IA". Allen señaló que el salto en el gasto público que impulsó el PIB se debió "por completo a un fuerte repunte del gasto del gobierno federal tras el 'shutdown' del cuarto trimestre".
Perspectivas económicas
El gasto de los consumidores en los primeros tres meses del año fue más débil que su ritmo promedio de los últimos cuatro trimestres. "El mercado laboral apagado, la confianza deprimida, el escaso crecimiento de los ingresos reales y el agotamiento del exceso de ahorro acumulado durante la pandemia están comenzando a pesar sobre los hogares", advirtió Allen.
Por su parte, Chris Zaccarelli, director de inversiones de Northlight Asset Management, expresó su preocupación: "La economía estadounidense puede soportar los shocks económicos globales de corto plazo, pero nos preocupa cada vez más que la economía mundial vaya a tener muchas más dificultades para capear la tormenta que se avecina".



