Defensa del Banco de la República ante ataques populistas de Petro
Defensa del Banco de la República ante ataques populistas

Los feroces ataques del presidente Gustavo Petro y su ministro contra las personas, las políticas y la institución del Banco Central independiente demuestran de manera categórica la necesidad de que el país mantenga y defienda esta entidad del populismo, la demagogia y la politiquería. Así lo afirma Armando Montenegro en su análisis.

Razones para un banco central independiente

La academia señala cuatro razones fundamentales para justificar la existencia de un banco central independiente:

  • Bloquear la influencia de los políticos con propósitos electorales en la conducción de la política monetaria, los cuales atentan contra la política antiinflacionaria.
  • El imperativo de mantener la credibilidad del banco central para reducir el crecimiento de los precios.
  • Impedir que los gobiernos usen la emisión primaria para elevar el gasto público, causando graves perjuicios a la sociedad.
  • La certeza de que la política monetaria exige una serie de conocimientos especializados, propios de expertos con preparación académica y experiencia en estas materias.

A la luz de estas razones, la agresiva e injusta arremetida populista de Petro, en plena campaña electoral, pone de presente la urgencia de defender al Banco de la República independiente, un puntal de la solidez económica del país y una garantía del mantenimiento de la estabilidad de la capacidad adquisitiva de los colombianos.

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Presiones gubernamentales y riesgo inflacionario

Varios funcionarios cercanos al Gobierno se han opuesto a la necesaria alza de las tasas de interés por sus preocupaciones en materia fiscal. Han sugerido, en forma implícita, que su política preferida –la baja de las tasas de interés del Banco de la República– facilitaría la perpetuación del actual tren de gasto público y las insostenibles políticas del Ejecutivo. La inflación, al parecer, los tiene sin cuidado.

Es evidente que, si la economía percibe que la autoridad monetaria se pliega a las exigencias electorales del Gobierno, el futuro de la política antiinflacionaria estaría seriamente amenazado. El respaldo que recibe el Emisor entre el sector privado y la sociedad en general se basa precisamente en que esta entidad goza de credibilidad, sustentada en su capacidad probada, el conocimiento de su oficio y la voluntad de mantener la inflación en rangos tolerables. El populismo es una amenaza directa para la estabilidad de precios.

Conocimiento técnico versus populismo

Por último, las erráticas y reveladoras declaraciones del ministro y otros funcionarios del Gobierno son una prueba suficiente de que el manejo monetario exige conocimiento, capacidad analítica y preparación académica. Es inconcebible, por ejemplo, que el presidente de la Junta del Banco de la República proclame a los cuatro vientos majaderías como que la inflación bajaría si la Junta acepta su propuesta de reducir la tasa de interés.

Impacto social de la independencia del Banco Central

En materia de política social, es claro que un banco central independiente es clave para mantener la capacidad adquisitiva de los ciudadanos, en el entendido de que la inflación golpea especialmente a los más pobres –un hecho ignorado o menospreciado en el discurso populista–. Esta fue la base del consenso logrado en la Asamblea Constituyente de 1991 que hizo que las principales fuerzas políticas allí representadas decretaran la independencia del Emisor de los gobiernos de turno.

Al respecto, no sobra recordar que cuando los populistas han tomado el control de los bancos centrales de otros países, sin excepción, han aumentado la pobreza y la miseria. Por Armando Montenegro.

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